Algunas notas críticas

Acumulación

El dolor, la soledad, la sensación de vacío, el carácter obsesivo y angustiado de la poesía del gaditano encontraban adecuada canalización expresiva en la fluidez repetitiva tanto de las anáforas como de la construcción asindética. La ausencia de puntuación permitía el flujo, casi oral, de un pensamiento “acumulativo”, hecho de ideas y asociación por ritmo y homofonía.

Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 266.

Aerolito

Ninguna de ellas [sus experiencias literarias] refunde e integra sintéticamente su cosmovisión poética como esas sentencias breves, máximas, reflexiones, pensamientos poéticos o aforismos que el autor llama aerolitos.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 304.

La máxima describe su arco moral en términos filosóficos o estético-literarios, pero nunca constriñe el camino a la imaginación. Se diría que lo primordial en el aerolito es la nervadura de la imaginación y del ingenio, la nota expresionista unas veces, el minimalismo verbal y el toque lírico u onírico otras, la huida conminatoria, en fin, hacia el disparate o el absurdo.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 304-305.

Tiende a subrayar una verdad profunda a medias borrada, o a crear un sentimiento, una emoción olvidados. Pretende también con menos frecuencia, es cierto, inventar este sentimiento, esta emoción, esta verdad.

Marcel BÉALU, "Prefacio" a Aerolitos, p. II.

El aerolito edmundiano pocas veces aporta soluciones, sino todo lo contrario: bordea siempre la suspensión de toda certeza.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 305.

A la admiración que sintieron los postistas por el genial Ramón Gómez de la Serna, se le suman los múltiples juegos de ingenio –vía distorsión conceptual o trastrueque lingüístico– con que están metamorfoseados buena parte de los aerolitos. [...] En definitiva, juego y humor como desrealización; locura, absurdo y disparate como quiebra lingüística de la losa racionalista.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 309.

Si Gómez de la Serna muestra en la greguería la capacidad sintética de su literatura, los aerolitos de Ory nacen de una contemplación sintética en sí misma, de la emoción guardada en la memoria, como los hai-kai japoneses, las intuiciones védicas o los antiguos versos persas que nacen como sustento de la música interior.

José Ramón RIPOLL, "La memorya oryental"

El proceso simbiótico entre aerolitos y proposiciones se demuestra en el hecho que un buen número de éstas pasan a engrosar el caudal de la edición de Aerolitos junto a otras de idéntico cariz, poniendo así de relieve, al margen de la estricta situación coyuntural, la constante preocupación de Ory por una propuesta imaginativa constelada en el poema-acción y en la indisoluble ecuación vida-poesía.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 311.

La visión aerolítica confluye casi siempre en la obsesiva preocupación por la ontología o la filosofía del ser. [...] De ahí esa plural simbiosis entre arte y filosofía, ese estallido del aerolito que rescata la filosofía antigua griega frente a la postsocrática, y que, al igual que en Nietzsche (La ciencia del saber y del conflicto), admite en muchas ocasiones la inspiración del arte como "solución" de los enigmas universales.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 312.

El libro [Aerolitos] es un círculo interminable que gira alrededor de Dios y del Demonio como deidad paradójicamente inseparable, un nexo entre lo bello y lo feo, una búsqueda de verdad -después de todo ¿qué es el arte?- y la violencia sonora y material de esas moles inmensas que van cayendo sobre nuestras cabezas al desligarse de la órbita de la razón.

José Ramón RIPOLL, “Texto-presentación” de Aerolitos en Librería Miñón, Cádiz, septiembre de 1985.

Pueden encontrarse tres procedimientos básicos en la concepción de los “aerolitos”: de carácter lingüístico, filosófico y “greguerizante”.

Javier BARREIRO, “Los aforismos de Carlos Edmundo de Ory: una teoría poética”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 245.

En los de carácter lingüístico se asoma el Ory juguetón, desmitificador y rebelde: las homofonías, las paranomasias y derivaciones polípotes, dilogías, zeugmas o calambures campan por doquier con la frescura de la mañana.

Javier BARREIRO, “Los aforismos de Carlos Edmundo de Ory: una teoría poética”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 245.

Los aerolitos, a mitad de camino entre la palabra y el silencio, nos muestran el laboratorio del poeta en el que, además de dolor, inteligencia, estupefacción, amor y verbo informe, hay una grieta para dar salida al material crudo.

Javier BARREIRO, “Los aforismos de Carlos Edmundo de Ory: una teoría poética”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 247.

Las imágenes caen como aerolitos, como piedras preciosas llovidas del cielo o suspendidas en el abismo. […] Unas veces aparecen como fogonazos líricos, columpiándose en la risa y en el llanto, armándose en las presencias nobles de la angelología y el demonismo a ultranza; otras se deslizan soterradas de ironía, de autocompasión descreída, con ese humor carloedmundiano hijo del desencanto y del grotesco de un mundo que contempla lo sublime vuelto del revés.

Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 136.

Pero, ¿por qué se llaman “aerolitos”? Para explicarlo, se ha mencionado un comentario crítico de Eduardo Chicharro de 1945, se ha recurrido a la etimología,… Por mi parte, me gustaría relacionar los “aerolitos” de Ory con los “météores” de quien fue uno de los grandes practicantes y hasta teóricos del aforismo, René Char –tan admirado por el poeta gaditano-. Al fin y al cabo, ambos términos están vinculados con un mismo fenómeno celeste y responden a una práctica literaria similar.

Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 268.

El aforismo de Ory tiene la ligereza y los ojitos negros y maliciosos de la piedra pómez. Es de naturaleza flotante y es positivamente alocado, como puede ser alocada una ballena, dando coletazos incomprensibles en pleno mar.

Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 81.

Amor

El tema del amor, su monotema, nos lo restituye asimilado a la geografía carnal de los cuerpos. […] En la poesía de Carlos Edmundo de Ory, todo, con sus miserias y sus grandezas, revierte en el principio integrador del amor, el fundamento activo que impulsa el espíritu crea cionista de la palabra y la búsqueda de un realismo interior de raíz romántica que sólo se sacia con la intuición de la máxima realidad posible.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 14-15.

En el tema amoroso, la intensidad de los detalles cotidianos se eleva a rango poético. El amor que profesa Ory en su poesía posee la calidez de lo inmediato, la ternura de lo próximo, el aliento palpable de lo vivo y lo verdadero.

Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. De Ory: Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 314.

El abandono de la amada se traduce en la retrospección y re cuperación del mundo de la infancia, donde aparecen “los niños” adscritos a connotaciones que correlacionan la edad de la inocencia y la libertad imaginativa. Paralelamente, el abandono amoroso conlleva la evocación de la amada y la ruptura con los vínculos del pasado, hasta desembocar en un espacio habitado por las sombras en el que el sujeto poético adopta el estado errático del sonambulismo [...]. La figura del vate, como un “triste histrión con sendos pies azules”, aboca su andadura espiritual hacia apelaciones místicas e interrogaciones retóricas cuya respuesta se diluye en imágenes que remiten a la pérdida de la juventud o los ideales (“pedazos de luna natal”, “nostalgia de las algas”). Esta imposibilidad del amor trascurre en analógica correspondencia con la imposibi lidad del lenguaje y, de modo más explícito, en la alteración del discurso lírico por el lenguaje experimental de cuño ya postista.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 135-136.

[El amor se manifiesta en la poesía de Ory] de una manera multiforme, antitética, apasionada, torrencial…

A. GARCIA ALLER, “Miserable ternura-Cabaña”, Diario de León, 29 de enero de 1982.

En la relación que el sujeto poética establece con el “tú” de la alteridad amatoria, Ory parte de la hipótesis de que únicamente en la transformación de los cuerpos, en la liberación de toda moral coercitiva, será posible abolir las leyes sociales del amor.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 282.

Lejos de entenderse y expresarse bajo la aureola de sus hábitos más convencionales e institucionalizados, la experiencia amorosa es abordada en estos textos desde posiciones desviadas del lugar que ocupa la norma dominante en el sistema social. El amor, y el sexo a menudo que lo representa, es así transgresión de los fundamentos morales, religiosos, cívicos e ideológicos sobre los que habitualmente encuentra acomodo el orden social, disolución y búsqueda de la identidad que se pierde en el lugar desde el que se accede a un renovado conocimiento de la realidad a través de una percepción distinta.

Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”

El aliento erótico del deseo no se consume a sí mismo como valor –actitud idealista y usufructo de la moral cristiana–, sino que transgrede ese umbral y adquiere su plenitud en la práctica activa.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 282.

El proceso cíclico queda abierto: a la plenitud amatoria le sucede la soledad y el vacío; a la presencia, la separación y el tiempo de la espera. Mucho más que un final es la latencia de un nuevo recomienzo. La mayor parte de la poesía amorosa de Ory es inexplicable sin ese desarrollo cíclico que tiene en la ruptura de la comple mentariedad su tratamiento más obsesivo. Fatalidad y catás trofe son estados complementarios del instante de felicidad compartida. De ahí la fijación por poetizar el rito trágico de la separación de los amantes.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 282-283.

De ese extrañamiento existencial —en cercanía con el concepto romántico (entfrendung)— proviene la idea edmundiana de vacío; y a esa alteridad o “búsqueda del otro/lo otro” se vincula, al fin y al cabo, la presencia del amor. Con la desaparición del “otro/lo otro”, que no es otra cosa que el propio yo objetivado en un deseo de complementariedad, el vacío vital se hace sufrimiento. [...] una de las constantes más singulares de su poesía erótica: la conjunción amorosa como viático expiatorio y como sublimación de la condición humana. Vida y muerte se interaccionan en la contradicción fundante de la soledad.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 283.

El amor se asimila a la muerte y a lo que ésta implica de proceso de desintegración y descomposi ción del cuerpo. Amor y muerte, placer y sufrimiento, son ya estrellas de una misma galaxia.

Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”.

En el amor, como en la muerte de ese morir amando – en los versos de “Sombría diosa demonia” la correlación amor-mujer-mantis-muerte–, el sujeto poético se crea y se destruye. Se crea en busca de su propia identidad y la identidad de su contrario, y se destruye afirmándose en el gasto productivo de la materialidad de los cuerpos. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 287.

Ory tiende generalmente a estructurar este proceso [del discurso erótico] siguiendo el ritmo climático y anticlimático del decurso sexual. Esto es: a) plano inicial (pulsión): funciones analógicas y metafóricas del “tú” amatorio, del que se resaltan los atributos físicos; b) plano medio (fusión): palpitación del movimiento amatorio, expreso en una gestualidad repetitiva y en impulsos y locuciones delirantes; y c) plano final (vacío): distensión que objetiva la separación de los amantes.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 288-289.

Ory es un escéptico, pero un escéptico que cree en el amor. […] Para Ory el amor es la realidad total y un camino para alcanzar estados privilegiados en que nuestra interioridad más profunda se ilumina y, siquiera por un momento, se torna cognoscible.

Leopoldo AZANCOT, “Los sonetos”, Índice, 85 (junio 1964).

En el tema amoroso, la intensidad de los detalles cotidianos se eleva a rango poético. El amor que profesa Ory en su poesía posee la calidez de lo inmediato, la ternura de lo próximo, el aliento palpable de lo vivo y lo verdadero.

Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 314.

Amor es conseguir la biunidad, formar el ángel, encontrar la propia fravashi, restablecer la unidad perdida, ver la luz de ala derecha de Gabriel.

Jaime D. PARRA, “El rumor de las alas de Gabriel: la poesía última de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 331.

Si amar es perder, perderse, reconocerse en los ojos del otro cuya mirada nos crea y nos reconcilia con la muerte […], si es arriesgarse a vivir con más intensidad y a construir un mundo otro sobre las ruinas de tanta desolación, si es dejarlo todo sin saber si al final habrá recompensa o si, por el contrario, más dura será la caída, la expresión poética del amor tendrá que ser, necesariamente, la representación de un modo de vaciado de la propia identidad que se disuelve para dejar de ser tal en el fuego amoroso y, cual Ave Fénix, renacer otra de sus propias cenizas.

Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 292.

El amor está ligado a ciertas actividades físicas ejecutadas con un alto grado de pasión; el amor, que se alimenta de sí mismo se presenta se presenta como un proceso complejo relacionado muchas veces con experiencias terminales, como una especie de combate caracterizado en ocasiones por la agresión física y psicológica donde sólo se salva el más fuerte.

Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 300.

Años 50-70

El amor se ha convertido ya en la fuerza básica de su poesía, desde un plano que expresa, con toda libertad creativa, la vitalidad carnal, la sensualidad, la fusión de la imaginación y los sentidos.

Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 148.

Los Poemas de 1944

La obra es una exploración en el dolor y la angustia humana desde la desolación de una crisis amorosa y existencial, pero sin llegar al tremendismo obstinado que otros poetas pudieran presentar, porque, en última instancia, late siempre en Ory una actitud de esperanza en la vida: la redención por el amor y la salvación mediante el lenguaje poético; aunque predominen temas y símbolos en torno a la caída, la pérdida de las ilusiones, el abandono, la soledad y la muerte en algunos de sus poemas que lo acercarían a la vertiente telúrica de surrealismo de posguerra que representaron poetas como Juan-Eduardo Cirlo, Miquel Labordeta y Manuel Álvarez Ortega.

RUIZ SORIANO, Francisco: “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 202.

Panerotismo y eros verbal

[Ory empieza] por dejar en libertad a las palabras: les mots font l’amour, diría Breton. Así el tema de la poesía de Ory no es sustancialmente distinto, tanto si se trata de amor, de la libre acción de las palabras (al modo de la action painting) como del juego verbal o de una melancolía a lo Apollinaire. El tema central es siempre el mismo, como digo: la fiebre de la palabra se identifica con la fiebre erótica, y las técnicas surrealistas sirven a esta preocupación con un rigor al que sólo sabría hallar un precedente español en el Cernuda de Un río, un amor.

Pere GIMFERRER, “Tres heterodoxos”, en S. Clotas y P. Gimferrer, 30 años de literatura en España, p. 104.

La poesía erótica de Ory, aun afirmando su carácter proteico y la aspiración cósmica del sensorio –la transformación del ser en múltiples seres–, apunta a un principio general, único, donde noche y vacío engendran la creación, el amor y la vida en la coincidentia oppositorum. Así instituido, el amor se identificará a la fuerza que impulsa el retorno a la pureza original, el principio, en definitiva, que rige la reintegración del universo, marcada por el paso de la unidad inconsciente del caos primitivo a la unidad consciente del orden definitivo. / Este principio erótico tiene en la poesía de Ory dos manifestaciones fundamentales: el eros verbal y el panerotismo.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 296-297.

Bajo el signo de eros el poeta rompe con un orden establecido e instaura otro nuevo basado en la palabra totalizadora o poética. Ello explica la atracción que siempre ha sentido Ory por los presocráticos y últimamente por las filosofías orientales, y en particular el budismo Zen; así, al encontrar en el poema la totalidad, el pasado deja de funcionar como aspiración nostálgica.

José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Cuadernos Hispanoamericanos, 335 (mayo 1978), en Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, 166.

Hombre y naturaleza son campos de acción conectados a perpetuidad. Nuestro poeta realiza en este punto la misma reconversión que Hölderlin en su Hiperión: unirse a la naturaleza, latir con ella al unísono, es ser uno y todo a la vez en virtud de un impulso que supone, a un mismo tiempo, la simplicidad y el absoluto. Muchos de los supuestos de la filosofía romántica de la naturaleza se conje turan en la base de este impulso: el hombre como microcosmo o microtheos, según Ennemoser; el acto poético como emana ción divina; la manifestación de la naturaleza, en fin, como eco y misterio de un universo infinito. Pero además este impulso es también, en el sentido anteriormente apuntado, negación de todo lo artificioso, vuelta al núcleo original en el que el hombre y la naturaleza eran una misma cosa. Una reconversión que supone sustantivar, dar nombre y relación –y aquí incide preferentemente la clave lingüística del eros verbal– a todo aquello que por acervo común tiene un carácter neutro y anodino.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 297-298.

[…] Al mundo vegetal, animal y La sobredimensión que lo corpóreo se trasvasa desde la natura leza al plano personal y viceversa, adquiriendo el eros pánico una pulsión emanada preferentemente de seres u objetos pertenecientes mineral. Todo converge en la traducción verbal, pánica, del amor. Un amor, en definitiva, armado como fuerza motriz que restituye las emanaciones del Todo a su magma sagrado, a ese fulgor dionisíaco todavía no lastrado por los laureles de Apolo. Sólo una clave vale: sacralizar o profanar en nombre de un mundo que no existe o, en contrapartida, de nuestro mundo vuelto del revés. Fulgor, estallido, fragmento: aerolito.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 314.

Amor metafísico

Paralelamente a la materialización erótica y a su dimen sión existencial, el universo amoroso de la poesía de Ory tiende frecuentemente a su generalización en términos que aspiran a la intuición de lo absoluto cósmico. Late en esta concepción, inequívocamente, una solución panteísta que remite en último término a la energía metafísica y a la libertad absoluta. Allí encuentra a Dios, localización última y primera del amor [...] Una localización que adquiere carácter indefinido en el espacio y en el tiempo. Dios es el deseo, la Idea suprema que se anhela, el más allá cósmico [...] la fuerza misteriosa que no admite desafío.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 300.

Ángeles

El poeta conoce (“Los poetas, ángeles antediluvianos”) pero nada sabe (“Un poeta no puede contestar nunca a nada. Él es la esfinge. Él hace preguntas”). Es reseñable que una de las obsesiones de Ory la constituyan los ángeles con los que establece una suerte de identificación mucho más estricta que con los niños, siempre presentes pero que constituyen una manifestación de “lo otro”. Por su misma indefinición, Ory encuentra en los ángeles una fórmula de interrogación y de desdoblamiento. Al fin el ángel, como nos explicó Gillermo de Occam, pertenece a nuestra psique. Por eso los entendemos tan mal y, silenciosos, locos, cojos, enamoradizos y fríos sirven para expresar lo innombrable.

Javier BARREIRO, “Los aforismos de Carlos E. de Ory: una teoría poética”, Carlos E. de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 247.

Unas veces es el ángel albertiano, el ángel carbonífero o el ángel terrestre de cada día –con gafas, con secretos, con gestos humanos como en Swedemborg-, pero otras veces es el verdadero enviado –el mediador- que le lleva la copa blanca y la aureola de luz.

Jaime D. PARRA, “El rumor de las alas de Gabriel: la poesía última de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 332.

Angustia

Verdaderamente es un poeta de la condenación, atacado de neurosis fértiles y en vías siempre de descubrir la verdad poética que se oculta en lo cotidiano ordinario.

Lasse SODERBERG, “Desarraigado, errante y solitario” (“Rotlos, ton och radd”, Göteborgstioningen GT”, Estocolmo, 16-V-1956), Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 40.

[La conciencia agonista de la poesía de Ory se revela central desde Los poemas de 1944]. Featuring an anguished first-person speaker and focusing on the themes of insomnia, poetry, and love, these poems reveal many of the traits that characterize Ory's later work as well: play with language, surrealistic images, and an intense conviction that languaege holds the key to human meaning.

Linda METZLER, “Carlos Edmundo de Ory”, The Dictionary of Literary Biography, 1993, 254.

La poesía de Carlos Edmundo de Ory se nos presenta llena de preguntas sin respuestas que nos muestran las hondas preocupaciones existenciales de quien las emite. […] Su misión es la búsqueda constante, la indagación en todo y en todos, pero no en busca de la verdad, ni la belleza, sino tras la luz, la vida. […] De la conciencia de la imposibilidad de su misión procede parte de su angustia, su ‘amargura sinfónica’ (“La amargura sinfónica de la Imposibilidad”, comenta en uno de sus Aerolitos).

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”.

Abundan [en Los poemas de 1944] las imágenes de desolación que inciden en el silencio y la música como símbolos de vida y poesía.

Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Or y Los poemas de 1944”, Carlos E. de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 204.

El discurso erótico se convierte dialécticamente en la vía existencial que acerca la felicidad a la nada, el “yo” pleno a la angustia. Pero no sólo una angustia engendrada en el sufrimiento individual, sino más bien una angustia objetivada en el proceso intercomunicativo de los cuerpos.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 288.

El sujeto poético se pierde [...] en el “otro”, y viceversa; y de esta pérdida, mediatizada por el exceso y la transgresión corporal, surge el conocimiento angustioso de la vida y de la muerte.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 291.

Antiaristotelismo

Ory es lo que parece. Sin embargo, lo que parece no se parece a la locura. Simplemente corre lejos de la lógica aristotélica y, como la mayoría de los grandes brujos del poema, busca una salida a su zozobra.

Antonio HERNÁNDEZ, “Carlos Edmundo de Ory, en su carroza de sueños”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 65-72 (Nueva Estafeta, nº 40, Madrid, marzo 1982), p. 70.

Así, cabe asociar la técnica poética de Ory con las rupturas del sistema lógico, tan presentes en el barroco como en la literatura contemporánea. También resulta ser un buen ejemplo del subjetivismo y la irracionalidad del arte del siglo XX, siempre proclive a las imágenes visionarias y oníricas y a las superposiciones significacionales.

Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 265.

Arte

[Ory se muestra] ciegamente aferrado a la única certeza que le permite sobrevivir a su inmutable descentramiento: el arte.

Leopoldo AZANCOT, “La imaginación al poder”, Índice, 272-273 (1-VII-1970).

Del arte, premisa clave de su ideario, [los postistas] no reconocieron ningún valor que no se sometiera al ejercicio lúdico y desinhibido de la imaginación creadora.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 67.

En la filosofía idealista de Carlyle encuentra el equilibrio interior que hará posible la sublimación de la actividad artística como revelación suprema de los valores morales.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 247.

Cada vestigio personal, cada objeto anclado en la experiencia, tiende a convertirse en símbolo transhistórico, y el arte, mediante el poder oculto de la palabra, deviene profecía que nos retrotrae a la aurora de los tiempos y al sueño de la “edad de oro”, al logos originario –la poesía original de Jung–, o nos proyec ta hacia el más allá metafísico.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 256.

[En Ory] la aguda conciencia de la vida –mundo y hombre– como ruinosa tragedia, sólo [es] redimible, de modo precario, mediante el arte.

Víctor GARCÍA DE LA CONCHA, La poesía española de 1935 a 1975, II, p. 713.

Atelier de Poésie Ouverte (A.P.O.)

[En el A.P.O.] Ory cumplía la función de catalizador, promotor y animador constante de los talleres, impulsor de la libertad de expresión y, bajo el presupuesto siempre de la imaginación, como agente liberador de las ideas. [Los jóvenes participantes en el taller llegan al A.P.O.] porque han oído hablar de Carlos Edmundo de Ory o bien porque se sienten atraídos por esta noción de taller, de trabajo colectivo, por el desprecio de un código. […] Lecturas de poemas, improvisaciones, montajes, collages, juegos de lenguaje, artículos, provocaciones diversas no son sino pretextos, aunque sean interesantes y oportunos, pero pretextos para desembocar las ideas, para desatarlas.

Claude ENGELBACH, “Carlos de Mayo”, Litoral, 19-20 (abril-mayo 1971), p. 27.

[El A.P.O. pretendía] fijar la función del receptor en la cominicación estética, hacer un acto de participación en el que éste resulte liberado de las posiciones aleatorias frecuentes en el ejercicio del lenguaje, convertirlo también en autor del proceso comunicativo, barriendo todo posible estatismo en sus funciones.

Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 74.

Las formas de actuación de la Internacional Situacionista las encontramos también en el A.P.O., bien que adaptadas a la mecánica del taller: juego de situaciones deliberadamente encaminadas a poner en evidencia las contradicciones de la organización colectiva; comportamientos experimentales con los signos sociales de producción; inversiones de los elementos artísticos prefabricados y de la mediatización unidireccional del medio o de las acciones públicas del grupo (relevancia del arte pobre, vindicación en el muro o en la acera de los grafitti, sustitución del nombre de las calles y plazas por motivos poéticos).

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 106.

En la página tercera del número nueve de este periódico, nombrado Journal de la Maison de la Culture, aparece la primera convocatoria para una reunión del A.P.O., Atelier de Poésie Ouverte, fundado por Ory en esas fechas como proclamación de sus ideas estéticas, que necesitaba transmitir para dinamizar espíritus adormecidos, actitudes pasivas, comportamientos conformistas, persiguiendo, sobre todo, la fusión del arte con la vida como componentes insustituibles de una gran aventura compartida en colectividad.

Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, “Carlos Edmundo de Ory y el A.P.O.”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 187-198 (Dada-Surrealismo: precursores, marginados y heterodoxos, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 1986), p. 191.

El A.P.O. era, pues, un taller con ruedas –se me ocurre- pues no se limitaba al ejercicio de laboratorio, sino que salía a la calle para difundir la poesía, la música, el teatro, etc., según las experiencias acumuladas durante las sesiones de los talleres.

Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, “Carlos Edmundo de Ory y el A.P.O.”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 187-198 (Dada-Surrealismo: precursores, marginados y heterodoxos, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 1986), p. 193.

B

Barroquismo

Ory quiebra la coyuntura temporal e instaura su palabra poética en el Barroco o, lo que es lo mismo, en aquel conflicto del ser que hace del lenguaje su contradicción permanente.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 11.

Reconocible sobre todo en esquemas sintácticos y léxicos barrocos, en la utilización fonética de rimas bizarras [...] en contraste con rimas suaves, y en el contrapunto de elementos religiosos cristianos con otros paganos, ya sea buscando la interacción de lo noble con lo plebeyo, ya incidiendo en la inversión oximorónica del canon idealista.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 126.

El Postismo, para decantarse hacia una poesía en la que, a partir de la visión conflictiva del tema de la muerte y del ideario existencialista, privan las constantes intensivas del espíritu barroco.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 160.

la afección expresiva de Ory por los recursos verbales más característicos de nuestro barroco literario –sus constantes homonimias y sinonimias, aliteraciones y paronomasias, equívocos y antítesis, dilogías y disemias– se corresponde e interacciona con no pocos de sus intereses temáticos: el paso del tiempo y la inconstancia de la felicidad (la afirmación de Eros en el tópico del carpe diem); el dinamismo como viva evocación de cambio, expiración y finitud; la intensión existencial, el humor, la mueca caricaturesca; el sistema analógico de cuna y sepultura o, si se quiere, la presencia en vida de la muerte [...]; y esas pinceladas de nihilismo, de escepticismo a veces, donde amor y muerte coexisten en angustiosa premonición metafísica.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 322-323.

Ambos aspectos, la poesía como expresión de la autenticidad del ser y la poesía como luego –los dos aspectos señalados por José Manuel Blecua como elementos constitutivos del lenguaje barroco–, se vertebran también en la poesía de Ory con fidelidad manifiesta.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 323.

En un sentido de modernidad que parte, como ya se ha señalado, del romanticismo alemán y progresa hasta el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo y las filosofías existencialistas, nada impide que retrotraigamos la poesía de Ory al conflicto esencial de nuestro barroco literario. Y entiéndase esto [...] no a modo de mera afectación lingüística, sino como un excedente fundamental de la propia experiencia.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 325.

Vuelve los ojos hacia la expresión barroca, porque en ella encuentra, en contraposición a la serena armonía lírica de sus coetáneos de la "Juventud Creadora" y de la revista Garcilaso, el correlato perfecto de su desazón espiritual: conflicto lingüístico, tensión religiosa y existencial, contradicción del ser humano en el tiempo.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 325.

Esa cualidad del estilo barroco de Ory se concrete en la persistencia por dotar al juego de claves trascendentes. Toda discordancia conlleva en el fondo un destello de lo esencial.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 325.

C

Caballo

El caballo aparece generalmente en Ory con sentido positivo: el poeta/jinete va sobre las fuerzas del inconsciente y posee todo el poder profético, como la figura mítica de Tiresias ciego, pero entraña también un sentido vivificador.

Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 208.

Caída

El universo oryano en estos primeros poemas queda dominado por un tema arquetípico central: la caída que alcanza proporciones cósmicas (caer es la palabra clave).

José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), pp. 169-170.

Amor

La caída es otro de los motivos recurrentes en la obra [Los poemas de 1944], tópico de honda raigambre bíblica y religiosa, aparece aquí relacionado con la idea de pérdida de la amada y consecuente estado de desamparo subjetivo.

Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 205.

Mar

Esta caída que biográficamente coincide con la lejanía del espacio de la infancia (el mar) es en definitiva, desde el punto de vista de su poética, condición generadora de la escritura.

José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 170.

Campana y pez

Ambos son elementos místicos y religiosos que pueden conllevar por otro lado alusiones sexuales, porque se relacionan con la fecundidad y la creación. Peces y campana son ambivalentes, tanto pueden connotar felicidad como desasosiego.

Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 208-209.

Canon

[Su voz reverbera en otras voces, en otros lugares y otros tiempos. Distantes siempre, y siempre distintos. Pero el sonido siempre es el mismo]: el cuestionamiento del canon poético a través de la aproximación a poetas desconocidos, marginales y heterodoxos.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 106.

Caos

Su textura no refleja otra cosa sino la percepción de un caos, pero desde el previo sistema de someter lo espontáneo a lo consciente como quería el maestro de Moguer.

Antonio HERNÁNDEZ, “Carlos Edmundo de Ory, en su carroza de sueños”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 65-72 (Nueva Estafeta, nº 40, Madrid, marzo 1982), p. 70.

Chicharro [Eduardo]

[A Ory] yo lo descubrí una noche en el café de Pombo; lo descubrí enseguida. Primero vi su figura despistada y fuera de aquel lugar, y cuando me dijeron que se trataba de un poeta, entonces dije: “Este es un poeta”. Traté inmediatamente de acercarme a él, y así le atraje a mi órbita y yo entré en la suya. Su mundo era aún muy estrecho, pero lleno de extraordinarias posibilidades […] Mi mundo era grande. No por mérito mío, que mi mérito era llevarlo conmigo. El mundo de la rebeldía de la imaginación. […] Fui su maestro. Con el tiempo él lo fue mío.

Eduardo CHICHARRO, “Autobiografía”, en Música celestial y otros poemas, Seminarios y Ediciones, 1974, pp. 328 y 335.

Ciclos poéticos

[Los ciclos poéticos] tienden a ser estructuras abiertas susceptibles de reordenaciones, variantes y adiciones.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 16.

Cada reordenación es una nueva lectura autorreferencial, un nuevo umbral y una nueva voz de interpretación a través de la cual Ory ilumina su itinerario poético. Se trata de sellar una voz en un cúmulo de voces posibles. En ellas el poeta ensaya su personal forma de conocimiento de la realidad desde coordenadas de espacio-tiempo y puntos de vista distintos.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 18.

Cirlot [Juan Eduardo]

[Si la amistad abstracta entre Cirlot y Ory fue posible], eso se debió a que eran voces de poetas. Si la unión fue posible, se debió a que eran voces de poetas. Pero junto al reconocimiento de la identidad se alzaba el reconocimiento de la diferencia. Cada uno reconocía al ser de otro, que era realmente otro sobre todo en su expresión poética. Aquí no hay ecos de ningún tipo. En una carta fechada el 7 de enero de 1946 Cirlot definía sí la diferencia de sus voces poéticas: “Así como mi fuerte está hasta el presente…en el sinfonismo verbal e imaginífico, en los lentos recitales rituales, el tuyo está en el hallazgo puro del nudo secreto”. La poesía de Cirlot estaba invadida por la música, en aquellos años, de Scriabin, por Stravinsky y comienza a estarlo por Schönberg (el Pierrot Lunaire). La poesía de Ory lo estaba por el ornamento, por las lacerías cruzadas y entrecruzadas. Abstracción y ornamentación: acaso no estaban tan lejos, animadas por el mismo espíritu, tal y como Cirlot sostuvo en uno de sus ensayos sobre arte.

Victoria CIRLOT, “Juan Eduardo Cirlot y Carlos Edmundo de Ory: historia de una amistad abstracta”, Carlos E. de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 107.

Collage

Realiza algunos poemas-collage donde se conjugan el espacialismo gráfico y los juegos letristas. Los Pneumogrammes, que así se llamaban los trabajos de Engelbach y Ory, incidían en el collage de la obra de diversos autores, acercándose su disposición tipográfica a la combinatoria caligramática de Apollinaire y a la poesía permutatoria.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 108.

Las palabras operan como materiales figurativos sometidos a técnicas de collage y frottage (Max Ersnt) que, en muchos casos, apuntan al conocimiento irracional mediante la asociación interpretativa y paranoico-crítica de los fenómenos del delirio.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 262.

[Otros poemas-collage de Ory operan directamente sobre la manipulación de materiales de ilustración plásticos y pictóricos sobre cartón o papel: referentes icónicos transcodificados]. Las imágenes, como las palabras del diccionario, son de todo el mundo. El botín obtenido por el saqueo de lo que se llama real lo toma el poeta de donde lo encuentra, pero con este botín recompone otro mundo.

Enrique GRANELL TRÍAS, “La no-novia: los poemas-collages de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 251.

La trayectoria poética de Ory hizo necesaria la existencia de collages entre sus poemas. Si tomamos, por ejemplo, el famoso “Soneto paranoico” de 1945 encontraremos algunas imágenes que no son imágenes literarias sino materiales.

Enrique GRANELL TRÍAS, “La no novia: los poemas-collages de Carlos Edmundo de Ory ”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 251.

Resulta curioso pensar que estos poemas collages puedan ser más inteligibles para quienes no sepan leer que para las personas con cultura. Aquellos han aprendido a hacerse un mundo a través de las imágenes, de elementos sueltos de la realidad que ocultan la racionalidad de sus razones de unión.

Enrique GRANELL TRÍAS, “La no novia: los poemas-collages de Carlos Edmundo de Ory ”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 257.

Cosmovisión

Novalis había manifestado las interrelaciones de todas las cosas del Universo, el tejido de mágicas conexiones entre los seres y las cosas, y el amor como potencia cósmica. Es lo que Gauthier definirá como “simpatía” entre seres y objetos, atracción que se fundamenta en la ley misteriosa del amor, clave también fundamental también para Bécquer en la raíz de la poesía. Ory coincide con ellos en la idea de la poesía como magia capaz de conducir hacia una “patria” más alta.

Rafael de CÓZAR, “Carlos Edmundo de Ory: Evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 143.

En su espacio revelado, el poeta nos descubre el reflejo de un mundo en descomposición. La morfología del sujeto poético –antesala de una constante que se va a repetir a lo largo de la mayor parte de la obra del poeta gaditano– es siempre asimilada al dominio del enfermo, al espacio del ser solitario y errático. […] Cada signo busca su espacio simbólico en la identidad desasida del sujeto poético, presto a dar una significación subjetiva a todo aquello que cree que le pertenece o le es ajeno. / Ory opera en esta instancia, al igual que los surrealistas, a través de un supuesto dialéctico que vincula la materia y el mundo cognoscible al plano del espíritu. La identidad perdida se instala inicialmente en el vacío matérico del mundo objetual doméstico (“cuarto”, “vasos”, “sillas”, “llaves”, “pa ñuelos”, “cama”, “maletas”...), se desplaza luego a la natu raleza animal (“mantis”, “peces”, “caballos”, “pájaros”, “bue yes”, “búhos”...), para vislumbrar, al final, la identidad errática del sujeto trascendido del sueño (“ángel” o “fantasma”).

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 135.

El atrezzo de este escenario nos remite a la visión de un mundo constelada de alegorías, comple mentariedades y correspondencias, paradojas y opuestos, pura acuñación, en suma, de una realidad en continuo movimiento.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 167.

El mundo superior es percibido en mestizaje con la naturaleza terrenal, hic et nunc, como quería Novalis. Es el mundo edmundiano un espacio engendrado desde la conciencia de su introrrealismo.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 241-242.

[Carlos Edmundo de Ory] sienta los fundamentos de un mundo fabuloso, hecho a su imagen y semejanza, en el que la verda dera vida sería por fin posible si este tipo de vida fuera factible en algún lugar. En dicho mundo, los pájaros, los árboles, las mujeres, todo el interminable catálogo de presencias deseables, no guardan relación entre sí. Alejadas hasta la ausencia de todo lo que le es ajeno, sólo reconocen un eje: Ory; únicamente aceptan una razón de ser: Ory también.

Leopoldo AZANCOT, “Don Carlos”, p. 57

En esta doblez indistinta que aúna lo filosófico y lo artístico se funda el binomio esencial de la cosmovisión de Ory: la trama entre la dimensión ética y la dimensión estética. Tal vínculo acaba generando una acefalia poética configurada en las múltiples contradicciones de la existencia humana.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 312.

Esta concepción de la realidad como obs táculo u objeto de conflicto queda investida como argumento de ruptura. Ory encuentra sus agentes deconstructores en la magia, la locura, el sueño y la imaginación. El contrapunto siempre es el mismo: la realidad inmediata.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 343.

Cotidianeidad

Ory nos sorprendía con razón. La verdad es que tenía el don de magnificar cualquier cosa de forma inquietante, un don de poeta. La realidad más banal le producía escalofríos fácilmente transmisibles i conmovedores. / Por eso se entendía muy bien con Ignacio Aldecoa, que de otro modo también era un devoto de lo inusitado cotidiano.

Francisco NIEVA, “Carlos Edmundo de Ory”, ABC (5-II-1989), en Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 61.

De la condición ineludible del hombre en soledad procede la caracterísica actitud de afección o de rechazo que la poesía de Ory manifiesta frente al hecho cotidiano. [...] / una parte sustancial de la poesía edmundiana surge de la proyección del eje de la cotidianedad sobre el eje metafísico. Y es en este conflicto axiológico, en esta particular conjunción de mundos aparentemente antitéticos –conjunción que tantas veces nos lleva a una experiencia trágica–, donde se gesta su convulso perfil ético y estético. El poeta hace confluir dos direcciones creacionales –horizon talidad y verticalidad– en una sola tesitura. En la segunda se inscriben los criterios subjetivistas, abstractos y supraindividuales, que hacen del yo el centro del universo poético como solución metafísica. En la primera late la conciencia del sujeto en la contemporaneidad inmediata. El texto no es otra cosa que la resultante del lugar del conflicto [...] La cercanía de estos dos vectores, o su interrelación en el caso de Ory, se traduce muy a menudo en el singular rechazo poético del mundo que le rodea.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 272.

Rechazo de la cotidianeidad: el trabajo diario, la monotonía doméstica, los deberes y prejuicios mundanos. [...] el distanciamiento del sujeto poético se hace plausible, como es preceptivo en Ory, con la introducción de cuñas coloquiales y de un vasto juego de palabras por derivación, similicadencia y aliteración que otorgan al pasaje una apariencia humorística [...] / La contrapartida a lo real inmediato, a esa cotidianei dad consumada puesta de manifiesto en los cuatro estadios estructurales mencionados, fundamenta la opción poética de Ory, que no es otra que la de crear un campo de significa ción basado en la temporalidad de un deseo y un espacio cósmicos. Se trata, en suma, de releer la sucesión habitual de los hechos, a fin de restituirla a otra duración, a otro tiempo cuya epifanía se sobreponga a la estricta realidad exterior.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 277.

Nótese que los objetos de uso, los pequeños signos de la vida cotidiana —en los versos anteriores aludidos como trasuntos materiales de la infancia y del acto creacional del poeta (“lápiz”, “cuchilla”)—, cuando no son devorados por el proceso alienador, adquieren en Ory el carácter de parciales sortilegios, diminutos fetiches o símbolos sagrados de una realidad superior. Es una nueva muestra de un poeta que lucha por superar el mero tiempo de la anécdota. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 280.

Creación (poética) En la poesía de Carlos Edmundo de Ory, todo, con sus miserias y sus grandezas, revierte en el principio integrador del amor, el fundamento activo que impulsa el espíritu crea cionista de la palabra y la búsqueda de un realismo interior de raíz romántica que sólo se sacia con la intuición de la máxi ma realidad posible.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 15.

El acto creador deviene una forma de segregación que colinda con la soledad.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 241.

Cuerpo

El cuerpo toma relieve desde su inmediatez tangible: de ahí la importancia, en la poesía de Ory, de la “mano” como órgano rector de la acción y de sus correspondientes verbalizaciones (tocar, palpar...).

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 298.

D

Demonismo

Yo diría que, si la poesía tiene sus bandos, Ory más pertenece al demónico que al angélico. Esto no quita que su demonismo pueda tener su punto de ternura. Y lo tiene.

Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 76.

No cabe duda que Ory es un poeta luciferino. No indaguemos de dónde procede su ciencia luciferina. El hecho es que, siendo sus versos confesiones, confiesa que ha perfectamente comprendido las polaridades telúricas o materiales del hombre.

Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 80.

En Ory las fuerzas del bien y del mal, lejos de someterse a jerarquía alguna, conviven como parte indiferenciada de un mismo proceso. El poeta no se limita a constatar la dependencia de ambos mundos, sino que da constancia de la alteridad existente entre ambos. / Como proyección de esa aspiración insatisfecha, en su pensamiento convergen poéticamente las ficcionalizaciones de tres naturalezas diferentes: el ángel, el demonio y el fantasma. Se trata de un eje trifásico, en el que se engendran las latencias divinas, infernales o terrenales. Las tres revierten en la sim bolización de seres mediadores entre la realidad del hombre y la naturaleza perdida de la divinidad primigenia. Para Ory cada hombre actúa movido por su ángel o su demonio particular. Desde esta naturaleza fantasmática, lo demoníaco o lo angélico se convierte en pura analogía de una especie de iluminación, de inspiración interior y de lucha, de fuerza superior irreductible a la jerarquía de las normas y a la lógica de los argumentos. En este sentido, resulta obvio que esta concepción incida tan a menudo en una cosmovisión romántica que considera al poeta como medium y homo transcriptor de un dictado proveniente del más allá.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 258.

Y mucho más aún: en lo demoníaco, al arrimo de la personificación del rebelde romántico, se deja entrever el sueño de una naturaleza caída instalada más allá del yugo preceptivo de las reglas. Con la iluminación demoníaca emergen a ras de la conciencia los contenidos psíquicos del subconsciente individual y colectivo. El poeta se somete a una espera latente de caracteres mediumnísticos: [...] Sólo en esa fuerza superior (el/lo “otro”: dios, ángel, demonio, huésped o fantasma) serán capaces de aunarse los contrarios en un único y pleno acto de amor.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 259.

Desarraigo

se hace patente la manifiesta tendencia de Ory a postular la autorreferencialidad en términos degradados y marginales.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 124.

Esta confrontación en el seno del ser bidimensional, como hombre cotidiano y como artista, [...] desemboca en la conciencia del ser desarraigado [...] y, por extensión, en la tragedia.

[…] A la manera de un ángel desterrado, el poeta siente la vida como el despojo del paraíso. Ory engendra la tragedia con su mundo creado porque este mundo es el rechazo e incluso la negación antagónica del nuestro. El poeta, pues, en soledad, con y en su mundo, pero, sobre todo, frente a él.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 240-241.

Entre la presencia de lo telúrico y la luz que emana del teatro de los sueños se extiende la distancia del desarraigo. Un aspecto que, por otra parte, incide en el contumaz sentimiento autocompasivo que acompaña a Ory, quien, sabiendo lo que le es ajeno y no coincidente, traduce con insistencia la imposibilidad de no poder alcanzar ese otro espacio anhelado.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 247.

De la tensión entre el anhelo espiritual y la presencia terrena, surge una contradicción puramente temporal que desemboca en el “extrañamiento”. A la conciencia poética del desarraigo personal [...] o emocional [...] y el proceso intensivo de su correspondiente modalización [...], se le aña de [...] otro desarraigo no menos abrumador: el de un tiempo que no le pertenece.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 248.

Afuera, en la exterioridad que hace solo al poeta [...], permanece un mundo que está allí para que Ory extrañe su paso. Una vez más, poesía es anormalidad: escritura de la contraprueba. Esta voluntaria retroacción del poeta se tipifica en numerosos signos marginales, entre los que destaca el de la locura.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 246.

Desesperanza y fracaso

La caída y su recurrencia temática, imbuida de sus connotaciones bíblicas, argumenta el imaginario simbólico del hundimiento del ideal. En su espacio, adscrito a la noche y a las zonas subliminales o abisales, el declive arrastra tanto a los elementos primordiales (aire, tierra, agua, fuego) co mo a los reductos sólidos y arquitectónicos se derrumban, en fin, los mitos de la infancia [...] y los símbolos de pertenencia erótica [...], mientras en la naturaleza late el signo de la esterilidad y de la muerte [...]. Y la caída definitiva: el desplome de los seres divinos [...] o la descomposición del cuerpo de los amantes.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 136.

Desde los espacios de la muerte y el dolor [...], se incide en el tema de la identidad perdida. [...] La pérdida de un foco de visión estable, de una figura creíble en el ámbito físico y metafísico, culmina en la representación –clave de toda su poesía posterior– de las máscaras contra factuales del ser humano [...] En ellos se encarna la heterodoxia social y la ruptura del plano de la racionalidad consciente [...] Desde su figuralidad desafecta frente al poder, Ory vislumbra la mediación salvadora de la poesía.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 137.

Destrucción

Y es que para esa versión keynesiana y capitalista que torpemente van construyendo con nuestra literatura los administradores de la lengua, Carlos Edmundo de Ory pertenece al opuesto y sagrado mundo de la destrucción, a la “parte maldita” (Barthes), a la falange reducida de aquellos que no se esfuerzan por expresar lo inexpresabble, sino que más bien tratan –y desde luego que lo logran- de inexpresar lo expresable.

Fernando R. DE LA FLOR, “De Ory como poeta metamétrico”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 278.

Diario

Mas que un Diario, en el caso de Ory tal vez fuera más acertado hablar de un Noctario, dado que no sólo ha sido escrito por lo general de noche y todo él atañe a la Noche, sino que además posee, como ésta, la misma claridad misteriosa y la misma abismática lucidez.

Alfred SAGARTAL, “El Diario de Ory”, Tele-Exprés, Barcelona, 3 de marzo de 1976.

Diferencia

Su escritura surge de este sentimiento de peculiaridad, de alejamiento respecto a lo establecido, a lo usual.

Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 310.

Dionisos

Lo dionisíaco en el punto límite de posibilidad afectiva. Poesía que exhorta al hombre, henchida de sentimiento, pletórica de pasión. En esta exaltación pasional, mística de los sentidos, se supera el sentimiento de dolor.

Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 312.

Ory apuesta por Dionisos, el mentor de aquella sabiduría trágica que se opone a todo socratismo y que, por extensión, contrasta con toda una época, la de la era científica, que es conjeturada como el tiempo antagónico de la tragedia y la heredera última de la racionalidad socrática.

Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 124.

Dios

[El Dios de Ory]: su Dios, un Dios suyo, un Dios pequeñito, que es Dios, pero el Dios de los poetas que le llamaban en lo alto de los montes y allá por los despoblados como tantos niños geniales sin padre y cuya madre es de leche, babas, natillas; el Dios de los poetas borrachos de ajenjo y de blasfemias en su modo de ser piadosísimas; el Dios que presintió en sus oscuras noches Edgar Allan Poe, el complicado y terrible Dios de Baudelaire, y el Jehová enorme de Walt Whitman…

Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, El español (10-XI-1945).

Una solución panteísta que remite en último término a la energía metafísica y a la libertad absoluta. Allí encuentra a Dios, localización última y primera del amor [...] Una localización que adquiere carácter indefinido en el espacio y en el tiempo. Dios es el deseo, la Idea suprema que se anhela, el más allá cósmico [...] la fuerza misteriosa que no admite desafío [...] Esta posición alternante del sentimiento del hombre hacia Dios [...] –ora vol cándose en el dios infinito, ora haciendo de sí mismo el único dios– [...] Esta alternativa beligerante entre el ateísmo y el cristianismo convive en Ory sin solución aparente. Ambas nociones se mantienen en contradicción constante, como pugnando por restablecerse, abolidas, en una concep ción mucho más plural e indeterminada.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 300-301.

Dolor

La experiencia fundamental de que parte puede ser el dolor (“toda gran poesía / es fruto del sufrimiento”). Pero no una poesía blanda y quejumbrosa. Es un dolor magnífico, nietzschiano, el suyo (“He dicho en voz sola cosas altas de dolor”). Lamento irónico y orgulloso (“Sufrir, es decir, ser digno”). Tristeza que detesta la melancolía. Pureza íntegra de espíritu.

Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. De Ory: Entre la locura y el sueño”, C. E. De Ory. Textos críticos sobre su obra, pp. 306-307.

Ese extravío de laceración y de dolor, transforman la experiencia del desecho en una razón positiva. En cierto modo, el dolor da un centro espiritual al ser. El fundamento más sólido de dicha preocupación lo encontramos en el sistema de flujo y reflujo que rige los sentimientos del alma romántica.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 246.

El verdadero habitáculo del poeta es el dolor, ya que es su especial sensibilidad la que le convierte en un ser especialmente sensible a los cambios, las injusticias y las insuficiencias del mundo. También el poeta es un ser que recuerda y los recuerdos le acercan más a la felicidad [...] El dolor proviene de la conciencia angustiosa del paso del tiempo. Somos un reloj con tiempo definido y finito que se pone en marcha con nuestro nacimiento. El hombre es así un ser con el tiempo marcado. Y el tiempo delimita el espacio.

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”

Un erotismo beatífico, teñido de dolor, cubre piadosamente la epidermis de la obra [Técnica y llanto].

Luis Alberto DE CUENCA, “Técnica y llanto en Carlos Edmundo de Ory”, Madrid, 7 de abril de 1971.

El verdadero habitáculo del poeta es el dolor, ya que es su especial sensibilidad la que le convierte en un ser especialmente sensible a los cambios, las injusticias y las insuficiencias del mundo.

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 285.

El dolor no es, únicamente, el dolor del yo, sino también el dolor del mundo.

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 286.

Lo que domina en su poesía primeriza es la sensación del dolor, de melancolía, de sinsentido de un existir sin rumbo (o el sentido de un inexistir seguro). De esa sensación procede la reflexión, la meditación, la meditación y el ruego, y también una ironía que distancia al poeta de sus compañeros de viaje literario. El dolor, pues, es el motor de la primera poesía oryana. Dolor causado por numerosas circunstancias: dolor concreto, físico, amoroso, de ausencia, existencial, angustia, dolor del mundo, dolor histórico, dolor “de la amistad”, dolor…”.

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 287.

Sueño

El dolor es la forma más exacta de sentirse vivo, de vivir el “el éxtasis del existir”, ya que en él todo se iguala; sólo en el sueño cabe inventar una vida fuera de la existencia; de ahí que el poeta se proclame como “buscador de sueños”, pero también la poesía concede un margen al recuerdo, a la depuración del pasado, a la invención de un instante detenido.

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 286.

Tiempo

El dolor proviene de la conciencia angustiosa del paso del tiempo. Somos un reloj con tiempo definido y finito que se pone en marcha con nuestro nacimiento. El hombre es así un ser con el tiempo marcado.

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 285.

Dualismos

El característico sistema de dualidades de la poesía de Ory. Un constante ir y venir de correspondencias, contradicciones, correlaciones y contrarios que sirven de inestable asentamiento a una realidad imantada por la angustia existencial y el desengaño barroco.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 129.

La dialéctica que los contempla no es nunca dualista, sino todo lo contrario: se generan desde la misma contradicción de vectores de fuerza aparentemente antitéticos, pero que en realidad asumen planos intercambiables.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 138.

cualquier asomo de deseo conciliador en la poesía de Ory es indisoluble de la lucha entre fuerzas antagónicas u opuestas.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 259.

Su sistema binario de representación, fruto de dualidades ambivalentes del ser, se debate al unísono con los desajustes existentes entre vida y poesía.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 270.

Antítesis

Implementar un tono donde la tensión de los contrarios desemboque en la duda permanente.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 124.

La concentración antitética y dinámica de opuestos (vida/muerte, luz/oscuridad, materia/ espíritu...) cercanos, en su diversidad, al verbo místico o al fatalismo de la filosofía existencialista (“soy un vivo murien do”).

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 326.

Correspondencias

El joven Ory se nos muestra deslumbrado por el sistema de correspondencias imaginativas entre mundo físico y mundo espiritual.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 121.

La motivación psicológica básica de la sinestesia crea en el caso de Ory, por repetición o intensificación de procedimientos, un idiolecto endógeno que familiariza a su lector con toda una serie de correspondencias o claves percep tivas del poeta.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 346.

E

Enderezamiento

Superado el umbral de la lógica restrictiva de la razón, del universo real consciente, los postistas proponen la invención de un medio intelectual y técnico capaz de discriminar estéticamente el desarrollo imaginativo de la locura o del absurdo: el endera zamiento. [...] En concordancia con la primacía de lo irracional y el posterior recurso técnico, Ory sintentizó esa aspiración en una expresión emblemática definitiva: “El postismo es la locura inventada”. […] Por enderezamiento entienden los postistas un método intelectual, técnico, capaz de reinventar y parodiar textos sometidos a la convención literaria. Desde su singular estética y con la métrica eufónica como molde de correspondencias e isofonías, el modelo de un poema base se somete a un proceso de deconstrucción-construcción creativamente reinventable hasta el infinito. La propuesta se argumenta en complicidad con el principio significante musical o sonoro y con el principio compositivo, dos de los principios activos fundamentales del Postismo. En ella confluyen el factor sorpresa, el reclamo del azar y del juego, el humor y el disparate lingüístico, en consonancia con la sistematización de un procedimiento técnico.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 77-78.

El enderezamiento postista se vale de asociaciones rítmicas y prosódicas como un modus scribendi, lo cual no deja de presentar ciertas afinidades con algunos de los experimentos que llevaría a cabo el OULIPO, desde 1960. Pienso por ejemplo, en la “prosodie cellulaire” y, en general, en el concepto de recurrencia como estrategia de creación; en el trabajo de la homofonía, así el “holorime à repetition”, incluso –ya mediada la década de los ochenta- en el palíndrome fonético; en la desarticulación de las palabras y las “sobredefiniciones”; en el atlas “geohomofónico”, etc.

Josep M. SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos E. De Ory”, Carlos edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, pp. 262-263.

Ensayo

El ensayo estrecha así el pacto existente entre forma de reflexión y forma de autocontemplación del sujeto creador: escritura de lo ajeno y, no en vano, reescritura en mismidad de lo propio.

Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 123.

Escritura

Esta escritura en constante movimiento, iniciada en zonas directamente relacionadas con la existencia cotidiana (abundancia de referencias a objetos de la vida diaria modestos o degradados) se transforma en una experiencia poética o visionaria. A nivel de las estructuras profundas, la poesía de Ory responde a una visión trágica, pues ante un mundo que se presenta sin futuro sólo cabe la respuesta de una escritura fuertemente ritualizada que subvierte y a la vez recupera el mundo.

José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 168.

La alteridad continua de una escritura que, a modo de un palimpsesto, se genera borrándose y reescribiéndose a la búsqueda de un texto único que tiene como centro la cosmovisión del escritor y el lugar de conflicto del hombre y del artista de la modernidad.

Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 123.

Es precisamente en la significación iniciática de esa búsqueda donde se juegan no pocos postulados de una escritura afirmada en la conciencia errática y en el viaje como forma desasida. Como rito iniciático, el cambio permanente parce ser la única vía de acceso a la vida y a la poesía.

Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 125.

Espacio

Rodeada de paisajes abisales, de seres fantasmáticos y de objetos cuya morbidez nos retrotrae a las iconografías licuefactas de Dalí y a las naturalezas muertas de Chirico, la figura humana transmite su perpetua zozobra.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 134.

Espontaneidad

[En el A.P.O.] desinhibición expresiva y búsqueda de la expresión personal directa y espontánea: ejercicios de superación del ego del individuo, mediatizados casi siempre por provocaciones voluntarias, preguntas-respuestas inmediatas, juegos (jeu de la verité surrealista).

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 106.

Estilo

Realidad y lenguaje son dos metamorfosis de la existencia. Para el hombre, dos hermosas empresas. Ory trabaja en ambas.

Félix GRANDE, “Carlos, Carlos…”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 41-55 (GRANDE, Félix (ed.): “Prólogo”, Poesía (1945-1969), Edhasa, Barcelona, 1970), p. 53.

Se opera a través de una invectiva donde la primordial tensión conflictiva de los contrarios, el humor o el juego como desrealización y quiebra de convenciones, lo grotesco como asunción paródico del mundo al revés.

Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 129.

La vivacidad vagabunda, ese estar siempre a un tris del suicidio mental es algo propio del ingenio caprichoso de Ory. Esa naturaleza triscadora, aventurera, vagabunda, le convertirá en un difícil equilibrista.

Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 75.

Ama el azar, la frase mágica, el caprichito. Lasse SÖDERBERG, “Desarraigado, errante y temeroso”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 37-40 (SÖDERBERG, Lasse: “Rotlos, ton och radd”, Göteborgstioningen GT, Estocolmo, 16 mayo 1956), p. 40.

Así, la poesía de Ory concede importancia al nivel fónico, a las rimas y las aliteraciones –como ya hiciera Stéphane Mallarmé-, al carácter retrospectivo propio del verso, a la cohesión sintáctica y a las equivalencias morfológicas y las repeticiones, a la distribución del poema…

Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 263.

Primeros poemas

Y era gracia, y era juego, calor, vida, aspaviento locuaz y gárrulo, musitado desentrenzar y entretejer…

Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 17-36 (El español, Madrid, 10 noviembre 1945), p. 21.

Ética

Para andar por la vida, le sobran no pocas cosas. Le sobra sobre todo la ética, formulada como sea, aunque vislumbres de ella tenga por filobudista y filomahayista. Yo diría que, si la poesía tiene sus bandos, Ory más pertenece al demónico que al angélico. Esto no quita que su demonismo pueda tener su punto de ternura.

Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 77.

Exceso

Los textos que Ory lleva décadas arrojando al corro mudo de los letrados y custodios de la tradición exigente, anuncian en su exceso y demasía un próximo fin de régimen de lo verbal, agotado y exhausto a los pies de la verdadera modernidad, cuyos ídolos audiovisuales se alzan ya en un próximo horizonte.

Fernando R. DE LA FLOR, “De Ory como poeta metamétrico”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 276.

Carlos Edmundo de Ory, de nuevo, es de esa raza, de quienes, movidos por la hybris, desean en verdad acabar con la representación mediante el exceso, el (sur) plus de la misma.

Fernando R. DE LA FLOR, “De Ory como poeta metamétrico”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 278.

Exilio

Ory, poeta del exilio y de la extranjería desde hace medio siglo, conocedor del desierto humano –en cuyo ámbito también existen el agua y el vino, la vida y la alegría- había vivido en éxodo o en tránsito desde sus Poemas de 1944.

Jaime D. PARRA, “El rumor de las alas de Gabriel: la poesía última de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 327.

Existencialismo

Es precisamente esa contravención expresiva, tan cercana al humor como al patetismo que nace de una disfunción permanente con la realidad, la que nos acerca a “un yo angustioso-existencial, bien filiado con Unamuno –aquí habría que añadir el nombre de César Vallejo– y, particularmente, con el gran Artaud, (evidenciando) una carga de problematismo indudable en esta poesía tan social a veces, pero tan elevada formalmente. Como era de esperar, el ‘yo’ se desdobla en un ‘tú’ (a veces amoroso, a veces genérico, como en Artaud) que conecta con el ‘vosotros’ clásico-universal tan usado en la poesía de la antigüedad”.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 12. (Cita: Julio LÓPEZ, “Carlos Edmundo de Ory, uno y vario”)

Insisten en el concepto romántico de una realidad creadora movida por endogénesis. No por ello la actitud de Ory deja de ser sensible al compromiso existencial [...] emanado de las catástrofes bélicas aún cercanas.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 96.

La conciencia expresiva es el espíritu de la tragedia, y su forma se revela, lisa y llanamente, en la interacción constante entre mundo expresado y mundo vivido. [...] Ory recurrirá al reclamo de la idea de una poesía y de un lenguaje redentores, numenísticos y divinos [...] / La angustia y la soledad de “ser-en-el-mundo” auspician el concepto trágico de una genealogía moral de los límites donde el redentorismo de la palabra sagrada, de la poesía entendida como acto de fe y pasión, como profetismo y religiosidad, parece la única solución posible.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 97-98.

Tiempo, amor y muerte –el triple eje existencial de los sonetos de Ory– no son aquí simples entidades abstractas, sino encarnaciones vivas del destino del ser humano y del poeta: del ser humano en tanto que signo de su destino moral y metafísico; del poeta, como encarnación de una poética personal que se traduce en la perpetua búsqueda de su lenguaje. Ambos, el ser humano y el poeta, conciertan como precipitado indisoluble. La identidad del yo y la voz confesional, el compromiso del yo vital con el yo poético, dan a la poesía de Ory ese carácter egonomástico tan particular que [...] restaña en la herida autobiográfica la autenticidad del ser.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 167.

La presencia del juego y el conflicto del ser. Parecen dos supuestos irreconciliables y, sin embargo, conviven en la contradictoria dualidad del oximoron barroco. La aspiración vitalista y la fundamentación moral o religiosa se aúnan en nombre de dicho conflicto ontológico.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 168.

Tras la superación de los principios estéticos del postismo, el introrrealismo y el Atelier de Poésie Ouverte serán los jalones importantes de esta evolución; en el primero canalizando la angustia existencial más allá de los seres, en los objetos, permitiendo así la inmersión profunda en el hombre; con el segundo, asumiendo la existencia del mundo sin nuestra existencia y facilitando hacer existir las cosas dentro de uno.

Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”.

En esta enfrentación –voz que aglutina enfrentamiento y confrontación– de poeta y realidad reside la operación fundante del lenguaje poético de Ory. La tensión establecida entre realidad y deseo concluye por lo general en términos de dinamismo o de concentración extrema, en cultivo rein cidente del contraste. [...] El conflicto engendrado por este pacto nos acerca, con la mediación de la poesía, a los difusos límites entre la vida y la muerte [...] / El centro nominal de esta tensión recae mayoritariamente en la autorreferencia del “yo”, que se convierte en el sujeto convicto de la ecuación romántica vida-poesía. Así entendido, el egolirismo absoluto pasa a ser la categoría pronominal básica.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 343-344.

Luchará por inscribir su sufrimiento individual en el sufrimiento común o general [...] No en vano, toda su obra es un canto trágico gestado alrededor del hombre moderno, de su civilización y de su tiempo: la crisis espiritual de la modernidad, la inco municación del hombre en un medio desnaturalizado, el miedo a ser devorado por un destino mecanicista, la imposibilidad de evasión hacia esferas más libres y menos prostituidas. [...] Experimentar con las palabras, con la sintaxis, significa para Ory tentar la transustanciación poética de la realidad.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 344.

F

Falacia patética La circunstancia de la soledad de los amantes [...] se inscribe en una conciencia de la soledad mucho más amplia: la que se desprende [...] de los estatutos de la vida cotidiana y de la distancia metafísica. Esto explica la constante afección del poeta gaditano por la falacia patética, en un afán de dotar a todo lo que le rodea, personalizándolo, de su metamorfosis sentimental. La soledad individual revierte en una soledad cósmica que se expresa al arrimo de las trasformaciones antropomórficas de la naturaleza. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 283. Feísmo su proclive decantamiento hacia la contemplación de lo bajo y lo decrépito, lo feo y monstruoso, lo cruel y demoníaco, lo misterioso y extraño. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 162. lo grotesco, prosaico, vulgar y secularmente anties tético, se eleva a categoría trascendente (estética de lo feo). Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 318. No es aleatorio, pues, que el lenguaje se someta al estímulo de la deformación: si se hace es para que lo deforme adquiera categoría estética. De forma deliberada se busca en lo bajo, en lo horrible, lo extraño y demoníaco, lo macabro incluso [...], materia de definición on tológica. La sombra de Baudelaire se proyecta de nuevo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 344-345. Forma La base formalista iniciada en el Postismo, al principio en un tono plenamente lúdico y como síntoma del proceso en la investigación sobre el lenguaje, va madurando en la obra posterior de Ory a modo de sedimento, pero con una orientación distinta que supera y va más allá de la línea del juego con el lenguaje por sí mismo. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 142. En los poemas de los años 50-70 de Ory puede observarse así esta presencia renovada del ritmo, de la musicalidad y del juego entendido ahora en un sentido trascendente. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 147. Futuro La poesía de Carlos Edmundo de Ory es en gran medida consecuencia de esta […] opción fundamentalmente dinámica y progresista orientada hacia la superación de un presente castrante y la consecución del futuro. Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 293. G Gnómica (literatura) Adquiere particular importancia la propensión de Ory a la poesía gnómica, a la acuñación intensiva de pequeñas claves verbales donde se superponen lo ético y lo estético. Unas veces la guía la contracción estrambótica o la sublimación del disparate, no muy lejos de la herencia postista sustentada en la figura de invención y en sintonía con los presupuestos imaginativos de Ramón Gómez de la Serna; otras se ve impelida por el hallazgo lírico, visionario u onírico; y no falta tampoco, como actitud compendiadora, una concepción del verso cercana a esa singular forma de entender los aforismos que Ory llama aerolitos. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 169. Un estilo gnómico que partiendo de lo trivial se eleva a la visión de lo fantástico y lo metafísico. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 247. Los procedimientos casi siempre desembocan en formas donde prima el juego lingüístico o greguerizante, lo filosófico –tocado muchas veces con derivaciones hacia lo gnómico– y lo lírico. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 311-312. H Humor, disparate e ironía La poesía de Ory es una burla goliardesca con el lenguaje, la risa amplia y comprensiva de un gran bromista, para compensar el sinsabor cotidiano: “Lo mismo soy sublime que grosero / dramaturgo del llanto y de la risa” (La flauta prohibida, 97). Diego MARTÍNEZ TORRÓN, Estudios de literatura española, Anthropos, Barcelona, 1987. (“Carlos E. De Ory: entre la locura del sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 312) Se trataba de marcar las distancias respecto al academicismo imperante de los poetas garcilasistas. Para ello se adoptaron posturas encaminadas a la exaltación de la “boutade”, de lo atribiliario burlesco, del histrionismo y de la bufonería. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 70. La inversión del estatuto canónico de muchos poemas postistas, con la reverberación lingüística en su centro, abarca conceptualmente, por un igual, la convención religiosa, el tabú sexual o el fasto patrio. Su reducción paródica, tamizada en muchos casos de un humor cuya acidez argumenta una exigencia trágica, es constante. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 81. Proyectada esta tradición [del disparate] sobre el Postismo, se restituye paródicamente como una práctica artística que, en idéntica valencia, apunta directamente a la contravención del contexto histórico-literario y de la retórica dominante. La sobrecarga de sinsentido o, si se quiere, el exceso constante en las limitaciones que impone el código, crea el continuo buceo en contenidos humorísticos, burlescos y satirizadores. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 146. Esta deconstrucción comporta, paralelamente, el desvelamiento de todas aquellas zonas vedadas por la norma lectora. En nuestro estudio El Postismo. Un movimiento estético literario de vanguardia abordábamos este aspecto y lo situábamos en la base del humor y el juego postistas. […] Es la relación entre res/verba lo que se quiebra con una poética que incluye el juego como fundamento de su estética. El juego conduce al humor, a un sentido del humor muy característico y peculiar que pretende destruir toda la grandilocuencia de la retórica dominante, que incluye el ritmo como singular motor creativo: a partir de la música, las palabras se conjuntan y ‘significan’ otra cosa. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 153. El humor es la base que posibilita la desrealización; de algún modo, el milagro del conocimiento y la comunicación poéticos habrá de permitir que sobre tal desrealización se construya otra realidad más verdadera, con frecuencia más tiernamente costruida. Josep M. SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 268. El humor se estiliza paródicamente y, en sincronía directa, motivos y formas clásicas son sometidos a la prueba de su relativización permanente [...] En esta actitud paródica, contra factual y metaliteraria, revisionista y crítica, reside posiblemen te uno de los significados históricos más relevantes de la estética postista. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 158. El humor de Ory es -como en Quevedo, y, en general, en el barroco castellano- un elemento activo en la dinámica del poema. Pere GIMFERRER, “Tres heterodoxos”, en S,. Clotas y P. Gimferrer, 30 años de literatura en España, p. 104. En muchos casos la ope ración lingüística persigue una deformación grotesca y la alusión a lo cómico como distorsión de una realidad ridícula. Es el paso previo para la constitución de un humor que esconde la doblez tragicómica, la paradoja y el absurdo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 169. Nos enriquece el espectáculo con su sentido del humor, con su gran sentido de lo melodramático. A. FERNÁNDEZ MOLINA, “Técnica y llanto, de Carlos E. De Ory”, Cuadernos Hispanoamericanos, 253-254 (enero-febrero 1971). Adopción del humor como recurso antitético respecto a la realidad. En muchos casos, el humor es la expresión figurativa del desajuste entre el poeta y el orden establecido; actitud deformadora que con la mediación gradual de la ironía, la burla, el sarcasmo, el estatuto satírico, el absurdo o la desrealización onírica, desconyunta la propia naturaleza de los significados hasta su anuencia trágica. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 318. Tiene su característica fundamental en la disfunción racional u objetiva respecto a la realidad. En cierto modo, lo que hace el poeta no es otra cosa que romper con los enunciados de dicha realidad mediante un acto de desrealización del mundo que los sustenta. Sus aliados más seguros son la vía surreal y el absurdo, dos formas de distanciamiento que en su misma formulación llevan implícitas una no-alegría real que nos alerta de la incomunicación del “yo” con su mundo. […] Sátira, parodia, burla, sarcasmo e ironía –formas más usuales del humor en Ory– obedecen, en definitiva, a esa distorsión establecida por el poeta en el interior de su mundo. Todo esto nos conduce a pensar que el humor edmundiano implica ineludiblemente una deformación voluntaria de la propia naturaleza de los significados. […] Reír significa, en último término, la posibilidad de quedarnos fuera del tiempo y del espacio. [...] Con la risa, un arrobo momentáneo, una suspensión enajenada, nos lleva hasta el máximo umbral de los sentidos. […] La vena humorística arranca de una conciencia trágico-cómica aferra da al sentimiento de soledad de ser en el mundo. […] El humor se propone también en Ory como una aproximación a nuevos estados de conciencia que, muy a menudo, acaban desvelando sustratos dormidos del subconsciente. Con la invectiva humorística, los centros de interés del poema recalan en motivaciones temáticas que pierden su gravedad de uso y afirman su teatralidad desconyuntada del referente sobre el amor, la vida y la muerte. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 330-333. La poesía de Ory es una burla goliardesca con el lenguaje, la risa amplia y comprensiva de un gran bromista, para compensar el sinsabor de lo cotidiano. Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 312. En el taller poético de Ory, incluso en sus poemas más largos, nunca faltan el humor; la iluminadora, fugaz visión de las imágenes; el talento expresivo de la viva condensación. El humor porque es la base que posibilita la desrealización; de algún modo, el milagro del conocimiento y la comunicación poéticos habrá de permitir que sobre tal desrealización se construya otra realidad más verdadera, con frecuencia más tiernamente construida. Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 268. Su poesía, de esta manera, está llena de ironía, de sátira implícita contra las corrientes poéticas dominantes y contra las instituciones y costumbres burguesas. Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 288. I Imaginación (creadora) La imaginación, como agente liberador de las ideas. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 74. La divisa oryana que hace de la imaginación el pilar ahistórico de la poesía o, para ser más exactos, su raíz primigenia. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 83. En la evolución de Carlos Edmundo de Ory un rasgo inalterable da pertinencia al conjunto: la imaginación creadora. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 102. A través del juego, la imaginación es fecundada por el azar (l’imprévu surrealista), o la anomalía estrambótica, mezcla postista de lo culto con lo bárbaro. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 159. Inconformismo Fronteras del país, fronteras del idioma, fronteras, incluso, de la lógica; ahí es donde vive la entraña más exigente de la obra de Ory. Fernando R. DE LA FLOR, “De Ory como poeta metamétrico”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 276. Desde el enclave cronológico de los poetas de la primera promoción de posguerra, su disidencia en la España literaria de los años cuarenta es el primer y radical alegato poético. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 9. Esta afección por la literatura “no conformista”, gestada en sus tiempos gaditanos, será una constante que ya no le abandonará jamás. En realidad, de ella extraerá Ory su modelo espiritual y solitario del oficio de escritor Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 31. Los postistas fueron esforzados y voluntarios anacronistas de la España de su tiempo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 67. [Su rebeldía e inconformismo] se dirigía a la supestructura cultural, a las costumbres y actitudes fijas y a una estética anquilosada. De ahí la búsqueda constante por parte de los postistas de un lenguaje más libre, más creador. José Manuel POLO DE BERNABÉ, “La vanguardia de los años 40-50: El Postismo” Otro presupuesto fundamental, éste más bien genérico y afín también a los surrealistas, que entiende que el poeta necesita negar la cotidianeidad envolvente (supuesto moral y social) para intuir después el más allá deseado (supuesto estético y metafísico). Hay en su poesía, por tanto, una práctica desiderativa que, en contra de la moral instituida y sus manifestaciones de poder, intenta desesperadamente conducir al hombre hacia el destino último de su liberación. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 282. El sentimiento del dolor se acusa como una necesidad del hombre en su lucha, en el discurso vital, y debe aceptarse con la cabeza erguida y como fuente de energía. Ory nos entrega así un poema rebelde, inconformista, vital y tierno, disperso en los diferentes registros de una misma voz que late en su adentro. Lamento viril e irónico, humano y agrio. Magnánime protesta de luchador insatisfecho. Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 309. Infancia La infancia: Cádiz, el mar, la venerada imagen del padre poeta. El triple signo de una filiación existencial que nace con Carlos Edmundo de Ory el 27 de abril de 1923 Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 27. El espacio del sueño recurre en Ory con una persistencia asociada a menudo al mundo de la infancia. [...] Su función adquiere, en este caso, una cualidad representativa asociada a la “edad de oro” y a la nostalgia del origen. [...]con frecuencia esta huida, que no es sino búsqueda de la otredad soñada, se argumenta en nombre de un viaje imaginario a través de la historia del pensamiento y del arte; otras veces lo hace a través del viaje real de la propia biografía. No hay, sin embargo, una escisión tajante entre ambos órdenes, sino todo lo contrario. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 264. Ininteligibilidad De Carlos Edmundo no hay que entender las cosas. Hay que amarlas o no amarlas. U os cogen y se posesionan de vosotros o maldita la falta que hace que tratéis de entenderlo. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 17-36 (El español, Madrid, 10 noviembre 1945), p. 27. La dolorosa situación del poeta que esconde con toda una serie de recursos ancestrales y herméticos su más recóndita verdad. Rafael RAMÍREZ ESCOTO, “La ascensión de Kundalini: el misticismo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 320. Introrrealismo En invierno de 1951, Carlos Edmundo de Ory y el pintor dominicano Darío Suro publican en Madrid un breve cuaderno en el que se realiza una detallada declaración de principios sobre poesía y pintura (Nuestro tiempo: poesía. Nuestro tiempo: pintura), compendio, en lo que a Ory respecta, de la evolución de las tesis vanguardistas defendidas en el Postismo […] El arte es concebido ahora como manifestación de la realidad interna del hombre, poesía esencial significada en esa realidad interior de existencia dolorosa y por medio de formas desprendidas de todo elemento sintomático o referente a la anecdótica realidad exterior. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 69. [Introrrealismo]: Una poesía que intermitentemente aluda a formas clásicas o nuevas desprendidas de todo síntoma adscrito a una realidad exterior demasiado próxima, y que, por encima del yugo de la descripción o de la anécdota, se signifique en la realidad interior –íntima, dramática, trágica– de la existencia dolorosa del poeta. […] Ory alude […] al concepto de introrrealismo íntegro desde una doble perspectiva caracterizadora: como motivo o génesis creacional del acto poético y como principio fundamental de la poesía, el lenguaje y el artista nuevos. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 93-96. Si Introrrealismo equivale, según Ory, a “sustanciación real de un pensamiento, sentimiento o movimiento de vida, concretados en unificación lírica” (NTP), cabe precisar que esta unificación se manifiesta en plena consonancia con un retorno poético a las hierofanías de lo sagrado, al onirismo y al desvelamiento mágico de su fondo más arcano. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 100. En ese egolirismo edmundiano, que tiende a considerarlo todo como una creación del yo, vemos latir el sentimiento fundamental de los románticos y del idealismo alemán, al tiempo que constatamos la decidida aspiración del poeta por apoderarse de este sentimiento para hacer de él el centro de su visión y de su consolación metafísica. Pero, por desgracia, los resultados recogidos sólo son, como diría Artaud, girones que se arrancan a una “nada” completa y, al final, el poeta volverá a reconocerse, por debajo de sí mismo, en la fatalidad de su destino Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 260-261. [A partir de 1948 Ory parece preocupado por una revisión de los planteamientos postistas. La fecunda herencia modernista de sus años gaditanos y su paso por la vanguardia postista se aquilata en la lectura de César Vallejo, haciendo acopio de] dos idiomas contrapuestos, el del cholo de Trilce y el del modernismo, que en él se hacen coincidentes tantas veces sobre una fecunda trasposición surrealista fecundadora. Pablo CORBALÁN, “Ory, eslabón perdido”, Informaciones, Madrid, 18 de junio de 1970. Si el Postismo había sido revolución intemporal organizada bajo unas circunstancias muy concretas y producto estricto de aquéllas, el introrrealismo es la búsqueda del ser subjetivo en pleno presente vital. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a C. E. De Ory, Metanoia, p. 63. El “introrrealismo” que sigue, según vemos, a la etapa postista no era, en cualquier caso, un movimiento concreto, sino la expresión de una postura personal, una concepción renovada de la poesía como intento de proyectar el yo profundo, es decir, la tragedia, el dolor real, corporal o la alegría sin detenerse a narrar, trascendiendo la anécdota. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 144. Con el Introrrealismo Ory apura las posibilidades del Postismo a la vez que profundiza su propio universo poético. Si bien su poética evolucionará hacia una escritura cada vez más simbólica, debe al Postismo la libertad de su lenguaje, su función transgresora, su actitud contestataria, y el principio de una aventura existencial donde realidad y palabra al interiorizarse hallan el espacio generador. José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 174. Una poesía que intermitentemente aluda a formas clásicas o nuevas desprendidas de todo síntoma adscrito a una realidad exterior demasiado próxima y que, por encima del yugo de la descripción o de la anécdota, se signifique en la realidad interior –íntima, dramática, trágica- de la existencia dolorosa del poeta. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 126. Irracionalismo Es su fidelidad al espíritu irracionalista la que contrasta inequívo camente con la corriente social y los presupuestos realistas de la poesía española de los años cincuenta y sesenta. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 12-13. Hay que situar al Postismo y a sus principales operadores en el contexto de un irracionalismo de origen surrealista que en nuestra posguerra se extendería a las obras de poetas como José Luis Hidalgo, Miguel Labordeta, Juan Eduardo Cirlot y Manuel Álvarez Ortega. La aventura postista se sobredimensiona [...] por sus caracteres distintivos propios: [...] su negación del irracionalismo extremo Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 88-89. Sensaciones y emociones inmediatas tratan de imponerse al mundo de las ideas. [...] la poesía se deslinda, como ya sentenciaran Valéry y Breton, de la esclavitud ideológica de la prosa tradicional. Sentir es vivir: sentir es conocer, al margen de cualquier legitimación conceptual. [...] Las formas de aprehensión o distanciamiento de la realidad –locura, sueño, risa, dolor, llanto– canalizan en la poesía de Ory el acceso a nuevas ideas “llenas de sueño y fantástica, como diría Novalis” (NTP). Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 99. para Ory este criterio irracionalista es tanto una voluntad expresiva como un referente moral. En realidad afirma su condición dubitativa entre el examen de la concien cia y la repulsa a una razón condenada a la invalidez como instrumento epistemológico [...] El artista rechaza una racionalidad ajena total, ama el azar, la singladura del sueño, la frase mágica, el capricho, el hallazgo, porque cree firme mente que todavía es posible, siguiendo la máxima de Mallarmé en el soneto a “La tumba de Edgar Allan Poe”, dar un sentido más puro a las palabras de la tribu. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 314. J Juego El juego postista, como en Julio Cortázar, está ritualizado o formalizado; los símbolos tienen carácter repetitivo y le ayudan [a Ory] a revelar lo difícilmente expresable a la vez que le pone en contacto con lo sacro o se asocia al mundo infantil o al universo presocrático donde los límites del sujeto y objeto desaparecen, rompiendo al mismo tiempo su relación con el sistema de signos impuestos por una realidad cotidiana asfixiante. José M. POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Cuadernos Hispanoamericanos, 335 (mayo 1978), en Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 172. Ahora bien, si el Postismo pone de relieve el registro lúdico, y en esto enlaza con el Surrealismo, está directamente vinculado a la aspiración ideal, al hallazgo de lo inesperado, a la exploración del subconsciente y a la búsqueda de una totalidad en lo mítico. José M. POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 172. Entretanto, abocados a la excentricidad y a la fuga, no cabe sino (re)presentarlo como un logópata, pues es verdad que Ory ha trabajado al límite con las palabras, estudiando sus posibilidades combinatorias bajo regímenes y módulos de crecimiento y expansión, pero también bajo fórmulas de fragmentación deconstructiva, así hasta hallar al fonema o venir a dar con un campo onomatopéyico. Este juego (“juegos de lenguaje” llamaba Wittgenstein a la filosofía) lo ha juzgado con tal energía y violencia el poeta, que ahora quizá sólo ello resta como testimonio veraz de nuestro tiempo límite, de entre cuantas otras obras hemos visto consumirse y venir a quedar reducidas a nada. Fernando R. DE LA FLOR, “De Ory como poeta metamétrico”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 277. Juegos de lenguaje; y juegos también del espíritu, del “concepto”, como los antiguos denominaban a todo este trabajo sobre el significante. Fernando R. DE LA FLOR, “De Ory como poeta metamétrico”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 277. El alto papel concedido teóricamente a la imaginación se canaliza prácticamente por medio de la aceptación del juego como una manera idónea para la alegría y la libertad esenciales en cualquier enriquecimiento creativo, artístico, de nuestra vida y realidad. Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 263. El principio de juego mental, el de asociación imaginativa, el de libertad analógica y léxica existen en la medida que se lo permiten la solidaridad gramatical (respetada incluso por Ory en las pausas versales), la estructuración compositiva del poema, el principio de recurrencia que lo rige y abre. Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 264. L Lector Actor, pues, y no espectador; ojo que siente y no sólo el ojo que ve. Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, “Presentación”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 15. Lenguaje poético [El poema se construye] por lo general buscando la sorpresa poética donde alterna sentimentalismo con prosaísmo; tradición que, en la poesía española, va desde Pérez de Ayala a Francisco Vighi y los modernistas creadores (como el uruguayo Herrera y Reissig). Joaquín MARCO, “El postsurrealismo de Carlos Edmundo de Ory: un olvidado”, Nueva literatura en España y América, Lumen, Barcelona, 1972, p. 203. Su lenguaje poético –y ahí jugó un papel decisivo su asimilación del surrealismo y el consecuente ideario postista– inventa neológi camente con la misma facilidad que diviniza las palabras usadas y comunales. El resultado es un crudo ceremonial de palabras encontradas, en soledad, palabras huérfanas o desasi­das que, al estilo de los ready-made de Marcel Duchamp, se imponen en el poema como puros objetos artísticos. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 15. Todos estos mecanismos creacionales de las técnicas postistas están indisolublemente unidos a un concepto moviformal de la imagen, la metáfora y el símbolo, que se traslada al plano morfosintáctico, semántico y suprasintag mático. Ahí se coadyuvan la estética del asombro (la sorpresa) con el juego Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 80. La ruptura del sistema lógico o semántico se produce a veces en la selección del léxico mediante la abolición de la norma clásica del ‘decoro’, la mezcolanza de términos convencionalmente asignados a muy diversos niveles sociales de uso, y la transmutación o dislocación posicional de un término. En otras ocasiones, de manera aislada o conjugada con lo anterior, la ruptura se da en el nivel sintáctico, en el plano de las imágenes o, ya por último, dentro de la macroestructura de la com posición, en el orden del discurso, en su ritmo o en su tono. Víctor GARCÍA DE LA CONCHA, La poesía española de 1935 a 1975, II, p. 706. Lo esencial del lenguaje introrrealista es el reclamo de la invención a partir de aquellos estados expresivos que, por su carácter misterioso y extraño, nada o muy poco tienen que ver con los métodos de análisis de la realidad poética. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 100. En esa capacidad de sugestión o evocación [de estados de ánimo cuya especificidad se gesta en su mismo movimiento de complicación] parece residir la fuerza del lenguaje poético introrrealista. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 102. El lenguaje en este poeta se convierte en transubstanciadión de sí mismo, en un delirante fenómeno que vegeta impulsado por lo incontenible […] En su palabra late el cimiento de la realidad perdida y su memoria es anterior a las catastróficas civilizaciones. Alfonso CARREÑO, “Un ofrecimiento de futuro”, El País, 20 de abril de 1977. El discurso acaba generando un fluido hiperbólico que revierte casi siempre en las cualidades expresionistas o en la agramaticalidad de la lengua como subversión del código. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 168. Apunta indefectiblemente hacia un irracionalismo manifiesto. El discurso tiende a la fragmentación y al balbuceo, a la exclama ción o la interrogación ensimismada, y en muchos casos a la articulación dinámica de ideas dispares. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 256. Liberar al lenguaje poético de toda sujeción objetiva, cuando ésta apunta a los estatutos pasivos de la realidad, representa para Carlos Edmundo de Ory el fundamento o experiencia básica que ha de conducir al poeta hacia la configuración de un universo distinto [...] hay en esa ruptura lingüística de la poesía de Ory un excedente estético y moral. No se trata solamente de una quiebra verbal cuya finalidad apunta a la creación de una mediación expresiva nueva, sino de encontrar las bases de una liberación del espíritu. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 315. Ningún elemento lingüístico alcanza en Ory la garantía categorial suficiente como para estar seguro de su función o de su pertinencia. Nada es todo y todo es nada a la vez: truncamientos inverosímiles, dislocaciones semánticas que apuntan hacia el absurdo, creación de imprevistos vínculos de significados. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 317. la disonancia textual de la poesía de Ory como acto lingüístico creativo versus acto lingüístico imitativo. El acto lingüístico creativo, atravesado siempre por multitud de enumeraciones caóticas y de reflejos verbales discontinuos, queda así conformado como el eslabón de oro que intenta poner de relieve los elementos que integran el mundo del poeta y establecer un esbozo de orden temporal en el seno del mismo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 320. la poética de Ory se sitúa en esa compleja periferia idiomática de carácter “ex-céntrico” que no sólo se esfuerza por “expresar lo inexpresable”, sino que, al mismo tiempo, como prueba de la provisionalidad del lenguaje y del mundo, también prueba de “inexpresar lo expresable”. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 323. No se insistirá lo suficiente en la importancia que adquiere esa mediación o rodeo expresivo barroco tan característico de la poesía de Ory. Obviada la relación directa con el referente, lo decisivo es el contacto que éste establece con otros referentes, buscando en la relación extensiva o intensiva sus posibles correspondencias. De la reductio o amplificatio discur sivas surgirán multitud de acumulaciones metafóricas alrede dor del núcleo temático central, lo que, unido al cultivo del contraste, nos acercará a la actitud edmundiana proclive a la desmesura o la exageración. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 326. La poética de Ory es una constante opción a ese más allá [de las palabras mismas] que borra la distancia de la denotación sígnica. Estamos ante un texto donde la existencia es pluralidad y el sentido desorden. Entre la presencia del texto y la ausencia de su relación fundante, el poeta reclama la abolición de toda identidad no armada desde la imaginación creadora. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 336. Su lenguaje vivo, jamás libresco, no le pone cortapisa a cualquier impureza, si ésta ha de mejorar la expresión. Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 76. Fonética Estos supuestos temáticos se colacionan con el fundamento tonal y musical –claramente decantado a la consecución de lo que Chicharro llama, en términos postistas, el dinamismo eufórico (musicalidad, euforia propiamente dicha, sorpresa)– y con el fundamento formal, especialmente sensible a la revisión de estructuras compositivas y métricas (licencias de medida y composición por sustracción o adición de sílabas en el endeca sílabo canónico, licencias de rima interna y externa) Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 153. Léxico incorporar mediante la mecánica del balbuceo del léxico entremezclado de voces arcaizantes y prosaicas Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 157. La introducción de un léxico vulgar, en algunas ocasiones podemos decir que hasta soez –tradicionalmente vetado, cuando no despreciado, por la inmensa mayoría de las escuelas poéticas–, es una nota recurrente en estos textos [...] son también numerosos los vulgarismos y, desde el punto de vista de la norma gramatical, las expresiones incorrectas Antonio PÉREZ LASHERAS y Alfredo SALDAÑA, “Para una poética del Postismo” tratamiento del léxico (cultismos, palabras arcaicas, vocablos estrambóticos y vulgares, palabras inventadas por derivación, composición u otros expedientes, retórica de la amalgama entre clasicismo y modernismo histórico). Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 153. El léxico de Ory es libre en sus comparaciones y ecuaciones; su adjetivación o sus acciones verbales se encadenan en los límites menos transitados de la coherencia semántica; la desproporción de los términos de comparación resulta tan eficaz para el conocimiento anímico –orar y llorar- de la realidad como la constante sensorialización –táctil, visual,…- de los sustantivos abstractos. Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 264. Polisemia y equivocidad Juzgarlas [las palabras] demasiado someramente comportaría no descubrir en ellas el imaginativo trompe-l’oeil al que nos somete el poeta. Nada es en la poesía de Ory como aparenta ser, y todo, hasta el detalle más prolijo, esconde su doblez esencial. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 15. La continua desvinculación de texto y contexto acaba creando múltiples grietas o fallas semánticas que se abren a polivalentes vínculos de significado. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 81. Junto a esta condición autobiográfica y egonomástica, el primer requisito de los ciento treinta y nueve sonetos de Soneto vivo es la ambigüedad léxico-sintáctica y la continua polisemia funcional. Las palabras asemejan piedras-imanes susceptibles de trastocar sus funciones o de crear otras de nuevas. Para ello, y como resultado de una adopción progresiva, Ory ha eliminado todo signo de puntuación. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 167. las palabras, liberadas de la esclavitud del diccionario o de la gramática, generan, en sus diversas insólitas relaciones de posición, nuevos sentidos que al fondo dejan, como contraste, la realidad cultural negada Víctor GARCÍA DE LA CONCHA, La poesía española de 1935 a 1975, II, p. 704 la constante utilización del calambur, la disocia ción, el juego de palabras y, sobre todo, la dilogía –recurso verbal consistente en hacer uso y combinación de un vocablo con dos acepciones distintas (disemia)–, que es para Ory uno de los procedimientos más útiles para lograr el equívoco conceptual Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 326. Neologismos Consistía en tomar como punto de referencia, a la manera creacionista, el vocabulario base de un autor, para operar a continuación con nuevas variantes morfológicas, sintácticas y semánticas. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 107. lo verdaderamente relevante de la poesía de Ory en este sentido es la actitud neológica que se adopta en el mismo interior del sustrato paradigmático. Diríase que el poeta está pugnando por establecer su propio código de referencias, su particular modo neológico de aludir a una realidad distinta o, si se quiere, a una nueva realidad creada a su medida. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 327. Significado y significante la primacía de los factores inventivos –musicales, rítmicos, léxicos, neológicos– por encima del factor temático que, por lo común, se desplaza hacia la función significante del lenguaje mismo. El centro de este desplazamiento apela a la subversión del principio aristotélico de la mímesis artística. En su función reinventiva, los objetos del discurso postista siempre están dispuestos a negarse o a destruirse a sí mismos en nombre del simulacro de la realidad y de sus circunstancias. [...] No importa el objeto si el fin último persigue la subversión de la tópica fraseología poética. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 80-81. Lo común es que el factor fónico, en consonancia con las técnicas postistas, destaque por encima de los demás factores señalados, aunándose al tiempo en caprichosos trastrueques sintácticos y semánticos. Todo ello revierte a menudo en la contravención paródica. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 148. Ory, como hemos visto, no se resigna a que los condicionantes lingüísticos de un poema sean simples atribu ciones de significado. Muy al contrario: los significantes, en virtud de su funcionalidad textual (fonética, morfosintáctica o semántico-simbólica) se convierten en ejes activos, en recursos de invención que, una vez generados, pasan a ser el centro imaginativo del poema mismo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 329. La materia básica de la poesía postista se agumenta en la recreación de la palabra, la imagen lúdica y la musicalidad del verso: sonido y transformación semántica. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 156. Sintaxis Los componentes expresivos de esta línea estructural [del sueño] son los propios de una imaginación onírica y visionaria: la puntuación se ausenta, se disloca la sintaxis, se yuxtaponen los efectos tonales y suprasegmentales (exclamación e interrogación especialmente) y las predicaciones alógicas, contribuyendo todo ello al hiato semántico y a la dispresión estructural. Faltas de un referente concreto de la realidad próxima, las imágenes sólo reconocen su base de sustentación en los propios mecanismos del sueño. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 267. Plasticidad Conviene precisar que esa figuralidad plástica de la poesía postista, y Doblo hablo es un buen ejemplo de ello, tiene poco en común con el concepto visual o la formaliza ción caligramática del poema. [...] una experiencia pionera en España de aquellos ámbitos de la poesía concreta que se sustentan en la relevancia fonético musical, en las verbofonías y en los juegos permutatorios morfológicos y léxico-sintácticos Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 155. Llanto El sentido pleno de ese llanto o, en otras palabras, de la poesía concebida como herida permanente, pasa, en rigor y en el estricto sentido baudelariano, por la paradójica servidumbre de la escritura: en definitiva, hacer concluir, en poesía, método y delirio, como un perfecto químico y como una alma santa. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 133. Lluvia La lluvia (tradicionalmente signo de fertilidad y purificación) adquiere el lado simbólico de la melancolía y la tristeza. Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 209. Locura Invocación de la locura, siguiendo la antigua veneración de Rimbaud, o de los iluminados: “Ven locura ven locura a mis pupilas” (Metanoia, 195). Diego MARTÍNEZ TORRÓN, Estudios de literatura española , Anthropos, Barcelona, 1987. (“Carlos E. De Ory: entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 312). El poeta si instala en los márgenes de la locura, o lo que es lo mismo: hace de ella una forma de motivar en el espíritu intuiciones e imágenes que dan a la vida un impulso singular. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 243. Ludismo Los postulados surrealistas, a los que somete a la contravención paródica, a la mediación irónica o lúdica, entroncando –como apunta Julio López– con “una teología triple (hilaridad, burla, denuncia) que lo acerca de una manera poderosa (aquí sí que no hay duda) al legado indeleble de Ramón Gómez de la Serna, o sea, al ludismo y a la greguería”. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 12. (Cita: Julio LÓPEZ, “Carlos Edmundo de Ory, uno y vario”) El exceso o la intensión lúdica del lenguaje postista distan mucho de ser gratuitos. En realidad hay que entenderlos como contestación o rechazo de la sociedad y “la fragilidad de sus pensamientos” –siguiendo el ideario surrealista– y, en último término, como recitado caótico de la crisis esencial de la modernidad. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 81. La instauración postista de una poesía lúdica; asentimental e intelectiva, que nos descubra las soterradas posibilidades significantes de las formas lingüísticas Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 155. Todo ello no pasaría de una artificiosidad hueca y sin sentido si el poeta no introdujera, en el mismo movimiento de juego y compli cación, una persistencia por el conflicto Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 328. M Magia El acto, Carlos, de la escritura, transmuta mágicamente el entorno y surge brutal la realidad interior en la plena magnitud de sus contradicciones. Schlegel o la poesía como magia noble, la experiencia alucinadora del espíritu, el sueño, lo sagrado, los enigmas encarnados en la palpitación vital. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 80. Mar la presencia del mar [...] no abandonará el poeta a lo largo de toda su obra y que, desde variantes múltiples, alimentará la topología simbólica de la memoria personal, del recuerdo y de la infancia. Todos los topoi de identificación y de filiación de Ory confluyen en la imagen del mar [...] El mar se convierte así en un fetiche de identificación constante de la añoranza física y de la soledad metafísica, del territorio propio y de esa extraterritorialidad tan manifiesta de la poética edmundiana. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 119. Melancolía Un extrañamiento [interior] que con el transcurrir de los años quedará fuertemente asido a la añoranza física de su Cádiz natal, al símbolo metafísico del mar transoceánico y, como precipitado último, a los ecos de un ideal artístico siempre presto a rescatar la pureza y el gozo del mundo de la infancia. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 113. Mèphiboseth en onou Escritura De la cosmovisión expresionista procede esa espontaneidad y ese primitivismo íntimo con el que se sumerge en los estratos más profundos de la personalidad en busca de la esencia de las cosas. El camino no será el del automatismo psíquico, sino el de la intuición bergsoniana, la cual orientará inteligiblemente sus exigencias espirituales de auscultar las raíces de su conocimiento de la realidad. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 231. Mèphiboseth Esa es precisamente la meta de Mèphiboseth, santamente perturbado como el evangélico loco de Khalil Gibrán o el “loco en Cristo” de Hauptmann. Su locura es la fiebre intelectual que le embarga en ese vertiginoso descenso al fondo de sí mismo, a la búsqueda de ese centro liberador de las contingencias del tiempo y del espacio. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 233. Onou Onou es un lugar imaginario que no existe en ninguna parte. Es la geografía interior de la imaginación desbordada. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 238. Metafísica y poesía La nada alojada en el ser no es límite, sino movimiento del límite, división de vida y acción divisoria de los productos de la división, procreación entonces negando los límites. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 82. El poeta crea su mundo frente a la realidad, pero también fuera de ella, y en razón de ese vacío existencial –soledad, dolor, angustia, locura– funda la razón de una poesía arraigada en la consolación metafísica. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 11. Le tienta el nadismo. El tema de la nada, presente en casi toda su obra, préstamo de la España mística, le ha obsesionado profundamente. Esa Nada no es la fúnebre del célebre grabado goyesco, sino la nada que quemó las entretelas de San Juan de la Cruz. Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, pp. 77-78. Descubierto el engaño temporal del mundo y sus conven cionalismos, el poeta reemplazará el marco de su entorno por la impronta nostálgica de un amor acuciado por la revelación de la palabra divina o, si se quiere, por un amor restitutivo de la luz [...] Sin embargo, es preciso decir que en Ory ese anhelo religioso pocas veces se legitima en una doctrina concreta. [...] En la poesía de Ory el arrebato religioso es, las más de las veces, aspiración vaga y general, tendencia hacia una idea absoluta que sirve como punto de apoyo ante el enigma de la vida y como consolación metafísica. Esta mani festación lo abarca todo, desde su dimensión estética a su dimensión existencial. La poesía es lo real absoluto. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 249-250. [Vida y poesía] designan una misma búsqueda: la lucha constante de aprehender mediúmnicamente -desde el estadio en que se cruzan el tiempo no cronológico, el no-tiempo, y el ahora, la historia- lo inefable místico de esa zona sagrada que ha sido el objetivo primordial de toda la poesía contemporánea desde los grandes románticos alemanes. Alfred SARGATAL, “El Diario de Ory”, Tele-Exprés, Barcelona, 3 de marzo de 1976. Con la poesía de Ory tocamos una vieja aspiración romántica que a menudo confunde religiosidad con inspira ción y, en cierta medida, hace del ejercicio meditativo un aliento imposible de santidad. La materia verbal del poema, con sus espacios reales y simbólicos, pasa en muchos casos a ser acto de fe, incidencia de lo ético en el dominio de lo estético. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 251. Poesía concebida como inspiración religiosa y, en segundo término, poesía como magia o poder trasmutatorio de las realidades exteriores en interiores. De su convergencia surge la pretensión fundante del poeta romantizado: la aspiración del homo totus. Eticismo y demiurgia moral se entronizan como doctrina de vida de una realidad interior —la del poeta— que muda mágicamente su entorno en el acto de la escritura. [...] El arte se ritualiza en nombre de una aspiración sagrada y trascendente. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 252. Del concepto de senhsucht (“en el anhelar”) destilará nuestro poeta su significado trascendente del mundo visible, sin olvidar que es precisamente la búsqueda del mundo invisible lo que evoca la inspiración de los románticos. Una inspiración que se resuelve en emociones y que desgrana, frente a la materialidad exterior, las cuentas de un verbo arraigado en lo sagrado. Vivir “en el anhelo” es negar, en el mismo acto del deseo, la inmediatez apremiante de lo físico. Sólo un concepto vale: la verdad que se encuentra en el mundo del espíritu. [...] La poesía es expresión que media y comunica con esa verdad abstracta que se anhela en lo sagrado. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 253. De esa irreparable coexistencia [de lo abstracto y lo concreto], que no es sino reconocimiento de la distancia que existe entre lo divino y lo humano, el poeta destila la imagen de su tristeza metafísica. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 278. Ory va más allá del escarceo de laboratorio y redoma de mago merlín de la poesía, para acomodar esta técnica a un trasfondo de descuaje existencial que cristaliza por veces en imágenes de una grandeza metafísica como sólo habíamos visto en los primeros libros de Otero. Funámbulo y asceta, Ory clama en el desierto de la poesía. Pere GIMFERRER, “Funámbulo y asceta”, El Ciervo, 129, Barcelona, noviembre de 1964. Degradación e ideal, o más bien totalidad mística, son las dos dimensiones en que se mueve la obra de Ory, poesía existencial en proceso de continua formación y con una gran preocupación por el lenguaje. José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 167. La lectura frecuente e intensa de la poesía de Ory puede provocar en el lector una experiencia hierofántica. Hay un sacudimiento hipnótico y subliminal tras estas palabras en apariencia juguetonas y desmadejadas. […] hay una mística heterodoxa y heteróclita en los poemas de Ory que no deja de sorprender incluso a los lectores más ávidos de experiencias sublimes. Rafael RAMÍREZ ESCOTO, “La ascensión de Kundalini: el misticismo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 319. Por un lado la mística de Oriente: zen, yoga, hinduismo, tantrismo, islamismo, etc. y por otro el sentimiento mítico de Occidente, sobre todo el que procede de la tradición grecolatina. Rafael RAMÍREZ ESCOTO, “La ascensión de Kundalini: el misticismo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 321. La potencia creadora del poeta (Dionisos) y su conciencia absoluta (Shiva) se funden en una danza cósmica total. Rafael RAMÍREZ ESCOTO, “La ascensión de Kundalini: el misticismo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 321. Metamétrica Cabe, pues, decir de este Ory que es, en efecto –y por los efectos- un poeta metamétrico (logodaélico y doctiloquus, también), en el sentido mismo que estos neologismos circunscribían, en la época de su invención, una tendencia ultratélica, casi podríamos decir metafísica (y, atendiendo hacia una línea abierta por Ory, hasta “cósmica”). Poeta en los momentos en verdad llegados en que comienza el fin de régimen para la poesía, el cambio sustantivo en su masa crítica, en su campo de prestigio y de valor. Poeta para las postrimerías. Poeta del apocalipsis de los recursos formales y expresivos de una lengua que se diría que con él alcanza alguno de sus límites, el borde, la frontera misma. Un allá, donde los códigos “para” ver se confunden con los sólo destinados “a” leer. Fernando R. DE LA FLOR, “De Ory como poeta metamétrico”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 275. Mirada La mirada –con su correspondiente espejo especulativo- es uno de los demiurgos más decisivos de la narrativa oryana. La aplicación de la mirada a un fragmento cualquiera de la realidad opera el milagro de aislar el contexto, y todo lo que puede pasar a continuación se desprende de esa minuciosa observación de lo evidente. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 219. Esta mirada es fecundante porque está revestida de poderes mágicos. Es la percepción iniciática de la cábala, pero, a la vez, una mirada infantil, la de la inocencia ante lo maravilloso. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 219. Muerte Ninguno de los supuestos metafisicos de la obra poética de Carlos Edmundo de Ory escapa al contenido expreso o latente de la conciencia de la infinitud. [...] Con esa impronta, Ory pasa a concebir la andadura vital de su cosmovisión poética como una integración más del hombre en esa ley cíclica de finitud y de límite. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 270-271. La muerte, como progresión en el movimiento, no debe, pues, ser temida y el todo, como movimiento, precede al cambio intemporal. El juego de las cosas sucede así entre relaciones de elementos opuestos y ello se refleja en la integración vida-obra del poeta gaditano. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 82. El eco indiscriminado del acontecer, adherido a su presencia repetitiva y anónima, conlleva inexorablemente a descubrir la presencia de la muerte y la fatalidad de un destino condenado de antemano. El poeta se derrumba cuando com prueba el ritual diario y ese triste papel que le condena a ser solamente una pieza insignificante en la cadena del ser. Es entonces, reconocido el individuo en su insignificancia o su vacío universal, cuando la presión del mundo cotidiano ad­quiere caracteres excluyentes. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 271. El vaciado de la propia identidad no es sino el paso previo a un nuevo renacimiento. Se trata de hacer patente una conciencia de la muerte, al tiempo que se conjuga nuestra distancia sexual (erótica) respecto de los animales. En esta pérdida de identidad, y también en este reconocimiento, establecemos los cimientos de una realidad distinta. Eros y Thanatos se conjugan en los ciclos de ascensión y caída Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 285. La opción de Ory parece clara: su visión erótica de la muerte es puro transcurrir de cuerpos amándose. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 287. Carlos Edmundo de Ory se ve abocado a romper todo enconsertamiento por huir —y ahí radica su más profunda fe surrealista— de la amenaza obsesiva de la muerte que avasalla gran parte de sus composiciones, aun a sabiendas de que el esfuerzo es inútil. Víctor GARCÍA DE LA CONCHA, La poesía española de 1935 a 1975, II, p. 716 Vivir, desvivir, morir, arrancarle instantes a la muerte, al no existir es una de las constantes de su poesía y sólo a través del amor observa el poeta ese cambio o esa sensación de ganarle el pulso a la muerte. Lo demás es ir muriendo, hacer que la propia existencia no se borre, marcando los hitos de su continuo deshacerse, desmadejarse hasta desaparecer. De ahí, las constantes alusiones a estar muerto o a desear la muerte, como auténtica necesidad y anhelo de ser sin existir, de constituirse en ser no reflexivo. Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 287. Anonimato En un mundo en el que todo tiene nombre y se es en la medida en que se es nombrado, carecer de esa marca, ser un anónimo, es iniciar el viaje hacia la no identidad, hacia la inexistencia, hacia el no ser, hacia la muerte. Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 293. Eros y Thánatos El libro [Los poemas de 1944]es también una oscilación entre Eros y Thánatos, preocupación por la muerte y el erotismo que tanto atrajeron a los poetas surrealistas (Breton o Bataille) que vieron en el cuerpo humano ese oscuro objeto del deseo, ese “cadáver exquisito”. Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 210. El amor se asimila a la muerte y a lo que ésta implica de proceso de desintegración y descomposición del cuerpo. Amor y muerte, placer y sufrimiento, son ya estrellas de una misma galaxia. Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 300. Mujer En lo amatorio es también originalmente suya la forma de ver y cantar. La mujer es ora un segundo yo, ora un elemento sensual-espiritual de sexo femenino. Puede ella personificar en un momento el sueño concreto o el amor real del poeta, pero nunca revestirá la ropa de ésta o aquélla. Podrá llamarse María, Emilia o Nema, pero siempre será la misma, sueño o carne. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, El español (10-XI-1945). En este espacio que se mueve en la muerte, la mujer es concebida a menudo –incluida su presencia dialogística en el proceso de dramatización– como sujeto de alteridad ligado a fuerzas demoníacas. En ella concluyen los atributos eróticos ultraterrenos y la naturaleza maldita encarnada en el amor y en la muerte del símbolo ritual de la mantis religiosa Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 285. Desempeña un papel decisivo en este universo de relaciones amorosas. Objeto de adoración [...] la mujer representa en ocasiones la ternura, el misterio y la energía desaforada de la vida, aunque otras veces, como no podía ser de otro modo en un mundo fundado sobre la oposición de los contrarios, nos encontramos con la “mujer tanática”, “la mujer que huele a hoz” (“Domingo 27”, Los poemas de 1944, p. 29), augurio de muerte y desespera ción Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía” La mujer es ora un segundo yo, ora un elemento sensual-espiritual de sexo femenino. Puede ella personificar en un momento el sueño concreto o el amor real del poeta, pero nunca revestirá la ropa de ésta o aquella. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 17-36 (El español, Madrid, 10 noviembre 1945), p. 30. La mujer desempeña un papel decisivo en este universo de relaciones amorosas. Objeto de adoración –“Ante ningún altar me postro / Sólo el ser femenino amo” (Ory, 1981, p. 38)-, la mujer representa en ocasiones la ternura, el misterio y la energía desaforada de la vida, aunque otras veces, como no podía ser de otro modo en un mundo fundado sobre la oposición de los contrarios, nos encontramos con la “mujer tanática”, la “mujer que huele a hoz” (Ory, 1973, p. 29), augurio de muerte y desesperación. Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 297. En todo caso, la mujer es presentada como un ser especialmente dotado para las relaciones sexuales, unas relaciones que son en cierto modo sacralizadas y en las que podemos ver una crítica del cristianismo, cuya actitud represiva con respecto al sexo (muy parecida a la de otras religiones monoteístas, tales como el islamismo, el judaísmo o el hinduismo) aparece profundamente relacionada con el ascenso de la familia patriarcal y la configuración del Estado moderno. Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 298. Música y poesía La técnica [en Ory] surge espontáneamente de la necesidad musical. […] Jamás vi a un hombre tan endiabladamente capacitado para jugar con las más insospechadas gamas musicales en lo que con el idioma castellano se puede apetecer. Hay versos suyos que son, no sé, como columpios; otros, como trenzas musicales; otros son surtidores; otros, raros brazos de inusitadas máquinas que apalean, batanean o vapulean. Pero son también animales y plantas y otros seres inanimados, aunque siempre provistos de movimiento. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, El español (10-XI-1945). La interdependencia entre música y poesía, su carácter mutuo de sublimidad y de aspiración sagrada regida por el entusiasmo, es característica primordial de la poesía de Ory. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 15 (n. 12). Ya Carlyle había señalado que la música es el corazón de la naturaleza, y que esa armonía cosmológica se puede captar y expresar a través de la poesía, a la que él define como “pensamiento musical”. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos E. de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 142. Jamás vi a un hombre tan endiabladamente capacitado para jugar con las más insospechadas y valiosas gamas musicales en lo que con el idioma castellano se puede apetecer. Hay versos suyos que son, no sé, como columpios; otros, como trenzas musicales; otros son surtidores; otros, raros brazos de inusitadas máquinas que apalean, batanean o vapulean. Pero son también animales y plantas y otros seres inanimados, aunque siempre provistos de movimiento. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 17-36 (El español, Madrid, 10 noviembre 1945), pp. 23-24. La orientación hacia una música total en el poema tiene en el Postismo, y en la poesía posterior a Ory, una raíz independiente y propia, que arranca del Modernismo y de las fuentes de éste, especialmente el Simbolismo, así como de la tradición que se concreta a lo largo de la historia en el ámbito de los artificios formales, las llamadas “fórmulas extravagantes”, entre las que figuran todo tipo de repeticiones, juegos letristas, aliteraciones, rimas internas, poemas en eco, etc. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 141. La sustanciación metafísica y metapoética de la música, como hierofanía y clave sagrada del universo, nos acerca a la postrera flexión de la cosmovisión poética de Ory, extensible en su significación polifónica a la argumentación de toda su narrativa, su obra aforística y sus ensayos. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 132-133. Por encima del acopio referencial, ciencia y magia se conjeturan en nombre de la música y de la poesía como conciertos de una operación sagrada de carácter órfico. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 133. N Nada Le tienta el nadismo. El tema de la nada, presente en casi toda su obra, préstamo de la España mística, le ha obsesionado profundamente. Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 77. Narrativa De hecho, las narraciones de Ory consisten en estirar hasta el absurdo una situación o anécdota “no estigmatizada” por el tópico, es decir, rescatada del gris anonimato de la vida cotidiana. El milagro ocurre frecuentemente en el hecho de reparar en lo obvio y en tender un cerco enrarecedor en torno al héroe. Entonces deviene lo insólito, la sorpresa, a partir de diálogos cargados de trivialidad, de un discurso narrativo aparentemente neutro en su función informativa. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 218. Anécdota La anécdota de Ory no es “la historia de Juan y María” que ridiculizaba Ortega en sus diagnósticos de los años veinte sobre la deshumanización del arte, sino esa observación momentánea o ese detalle predilectos del arte nuevo, de los que se expresan lúdicamente sus potencialidades ficcionales. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 217. Estética Una estética de radicalidades vanguardistas y neovanguardistas, en la que expresionismo supone en ella la raíz primordial de su cosmovisión subjetiva y de su ambiciosa y exasperada escritura. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 239. Función Esa función redentora de la ficción postista. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos Edmundo de Ory, un prosista postista”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 213-239 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 543, Madrid, septiembre 1995), p. 217. Noche [Para Ory, como para Novalis], el mundo de la oscuridad, de la noche. [es] el camino para explorar los reinos desconocidos del espíritu, el medio para lograr el conocimeinto de la esencia humana, a través del retorno hacia sí mismo. Rafael de CÓZAR, “Carlos Edmundo de Ory: Evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 142. En la poesía de Ory todo reverbera desde la llamada del inconsciente nocturno. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 130. O Objetos [Van] a constituirse en una constante de la poesía de Ory, en correspondencia con la descontextualización objetual típica de la imaginación visionaria y del surrealismo. Los seres anima dos o los objetos se desmembran y, faltos de su referencialidad, se descontextualizan para elevarse por encima de su tópica servidumbre. Un doble movimiento los contempla: la caída de sus pedestales y su reinterpretación a la luz del sueño.[…] Los objetos apelan a su soledad y a una función simbólica que les exime de su dependencia vicaria. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 133-134. Orientalismo [Oriente] como reacción frente a la servidumbre del pensamiento occidental, en el descubrimiento del Tao y del budismo zen. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 11. Podemos hablar así de una aspiración de inversión de los sentidos hacia el interior en la línea con la filosofía oriental. Y en este punto Ory volvía de nuevo a adelantarse a su tiempo con su interés por esa fuente oriental que llegaría a ser destacada en la generación de la transición y la cultura underground, ya en la llamada posmodernidad. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 143. Padre Carlos hereda de su padre poeta la vena poética, hereda un apellido en las letras, hereda el caudal de una importante colección de libros, pero, aún más que todo esto, hereda de su padre el corazón, el amor y la sensibilidad. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 17-36 (El español, Madrid, 10 noviembre 1945), p. 31. Palabra poética Poesía es […] operación mágica destinada a transmutarnos, ceremonial y doctrina de vida por el poder de las palabras. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 80. Lo genial como visión apocalíptica del mundo; la locura como inversión de este mundo; y la palabra del poeta, en su vértice, como abolición de los límites que prefiguran lo consciente y lo inconsciente. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 131. En las relaciones conflictivas entre naturaleza y cultura se sustenta buena parte de la búsqueda de ese sentido primigenio de la palabra poética de Ory, en la que conviven sin aparente contradicción lo uno y lo diverso. Lo divino y lo humano calan en los aerolitos como parte indiscriminada de un mismo proceso sin solución de continuidad y en confrontación perpetua. No hay poesía sin enfrentamiento; no hay luz ni fuego sin la pervivencia de la angustia, el dolor y el abismo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 314. Ory, al violar las leyes lógicas de la palabra, busca un retorno a la totalidad desde el origen. José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 166. La palabra debe de ser libre, o más bien, liberadora, destructora y a la vez generadora (como el amor) hecho de deseo infinito que transforma la materia en aspiración a lo ideal. Para que esta palabra viva, “la persona”, el yo en su función social, debe ser superado. Por ello el poeta, al situarse fuera de los valores de la sociedad burguesa, se permite decir la verdad como se le permitía al bufón en la corte. José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 170. La palabra poética deviene así pura neología que funda su razón de ser en el mismo acto del poema. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 136. El verbo es signo del ahí y del afuera, pero, al tiempo –y ahí reside el misterio que lo excede-, forma parte de un símbolo que apela, sin remisión, a ese otro lado no visible de nuestro mundo. Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, “Presentación”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 15. Poesía Un instrumento para llegar a la verdad interior, a esa verdad que armonice y dé coherencia a nuestro propio existir: como juego de los objetos que trans forman nuestra ignorancia en conocimiento —tal como formu ló en una de sus proposiciones del Atelier de Poésie Ouverte— y, en este sentido, puede concebirse la lucha agónica que el poeta entabla con el tiempo. Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory” Nos interesa resaltar especialmente esta concepción de la poesía entendida como proyección del sujeto amante porque en ella reside, y en ella se gesta, buena parte de la figura trágica de la poética edmundiana. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 281. La idea de la poesía como magia capaz de conducir hacia una “patria más alta”. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 143. La poesía de Carlos Edmundo de Ory parece siempre insistir acerca de una misma idea. Abrazarse a la vida. La salvación máxima reside en el sentimiento. A través de la voz del hombre, en el temblor que acoge la furia y la ternura, la rabia y el amor, su obra toda significa el re-encuentro de la Poesía con la Pasión. Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 315. La poesía, agitándose en su movimiento ensimismado, se torna entonces doctrina, materia de vida, manifestación pura de ceremoniales, ritos y angustias interiores. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 121. La existencia sufrida, la completa desposesión de lo mundanal y la creencia en el poder profético de la Poesía, entran dentro de las concepciones románticas de lo que debía ser el Arte, igual que los surrealistas que creían en las vías de la ensoñación y lo mágico para profundizar en el misterio de la existencia, Carlos Edmundo de Ory resalta el poder de la Imaginación y la Fantasía para descubrir las sendas de la Vida. Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 208. Como en la obra de muchos autores de la vanguardia, en la de Ory subyace una muy honda reflexión acerca de los vínculos entre realidad y lenguaje, probablemente porque se entiende la creación poética como un modo de continuar creando la realidad, natura naturans. Joseph Mª SALA VALLDAURA, “La técnica poética de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 262. Vida–Poesía En lugar de convertir la biografía en poesía, de llevar nuestra anécdota al plano de la belleza, partimos de la poesía, de la imaginación, para adentrarnos en la realidad de nuestro ser. La poesía pasa a ser entonces doctrina, ceremonial, actitud, y la experiencia poética engloba así a la experiencia vital, por lo que el mundo del espíritu, el sueño, el misterio, lo sagrado, dejan de ser mitos para convertirse en palpitación vital. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 147. La poesía de Ory nace siempre de una experiencia personal. En ella el yo del poeta ostenta un sentimiento, un rasgo de fuerza, de decepción, amargura, ironía, rabia, burla, risa. Constituye una logomaquia de una poesía-diario. Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 306. Ory gusta de la autodefinición. Su poesía es una continua autoconfesión, en el sentido más elevado del término. Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (MARTÍNEZ TORRÓN, Diego: Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 310. Su poesía no será confesional, ni romántica en el sentido de efusión sentimental. En ella la anécdota estará transformada, pues partiendo de la “conciencia sensual de las cosas” se dirigirá a lo mítico. José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 173. Poesía primera Poesía primera retrotrae la “prehistoria rimadora” de Ory hasta la dominante axial del simbolismo y los maestros de la poesía modernista de España y América. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 122. La variedad estrófica y métrica de Poesía primera contrasta con el esquema monocorde de su tono emocional, propenso muy a menudo a la impostación imitativa y a la doliente clave lírica de amores no correspondidos y postraciones físicas. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 118. Poeta Una buena parte del bagaje humano de la poesía de Ory procede de la difícil convivencia entre el hombre –desde su dependencia afecta a la realidad, a lo cotidiano ordinario, a la inmediatez del mundo material y al designio del tiempo– y el poeta, trasuntado éste en ser de creación, en desvelador de los misterios del espíritu y de la cara oculta de la vida [...] / En la formulación del poeta, hombre y artista constituyen para Ory una entera unidad. […] Subyace aquí la idea áurea del poeta elegido y los posibles corolarios del genio romántico, en íntima relación con el desclasamiento que conjura la neutralización colectiva del ser en favor del individuo y del artista. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 239-241. No puede estarse quieto en ninguna parte; su misión es la búsqueda constante, la indagación en todo y en todos, pero no en busca de la verdad, ni la belleza, sino tras la luz, la vida [...] La clásica ecuación yo-mundo se aniquila con facilidad al renunciar el poeta al yo y despreciar el mundo como ente aprehensible, reduciéndose a ser el espacio, el “mobiliario de la poesía”, que tiene entre sus funciones la de crear espacios diferentes, sueños habitables... Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory” El poeta aparece así como profeta, capaz de expresar los sagrados misterios del Universo, lo oculto tras la apariencia. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 142. Un poeta que surge de la proyección conflictiva del eje de la cotidianidad sobre el eje de lo metafísico, y viceversa. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 124. Postismo [El Postismo, movimiento estético-literario fundado en Madrid, en 1945, por Eduardo Chicharro, Silvano Sernesi y Carlos Edmundo de Ory, promovió un decidido] enlace con la modernidad europea, visión revisionista de la estética surrealista y reacción contra una manida poesía oficial de posguerra. Representó el aislamiento social como reacción provocadora y lúdica, proyección de la libertad en el lenguaje, la imaginación y el sentido profético, subconsciente, del espíritu, un reencuentro vital en las zonas del desequilibrio, la locura, el absurdo, el humor o el patetismo. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, pp. 60-70. El Postismo, en definitiva, quería ser el primero y el último de los ismos, el movimiento general o de síntesis que sistematizara las opciones contracanónicas del espíritu creador. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 72-73. En lo teorético el Postismo se muestra decididamente unido a la filosofía y al imaginario surrealista, mientras en la técnica se decanta hacia la agudeza verbal y el arte de ingenio barrocos. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 81-82. El Postismo surgió como estética y, por tanto, más allá de los límites literarios, en una integración de fundamental simbiosis con la pintura y la música.. […] El lenguaje en poesía tiende a despojarse de sus funciones de contenido a favor de la plasticidad misma. También la música aparece en la raíz primaria de la concepción estética postista y es el campo en que hipotéticamente mejor podría haberse hecho visible la técnica constructiva del movimiento. […] Fue estética en el puro sentido del término y era, al mismo tiempo, forma de vida abierta, sin límites geográficos, temporales, idiomáticos y culturales. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, pp. 64-65. El ‘postismo’ preveía una actitud apolítica, distanciada de militarismos oficializados o en exceso masivos y, sin duda, poseía la virtud o defecto de irritar al dogmático vulgarmente alienado, al hombre de partido. No me cabe ya duda que su heterodoxia política en todos los órdenes era repugnante y blasfema para quien también quisiera dedicar el arte a decorar por la fuerza el ideario que no es el suyo. Francisco NIEVA, “El Postismo una vez más”. Un fenómeno ecléctico que trascendía el concepto estricto de movimiento de vanguardia, la ortodoxia de los ismos históricos, aunque el movimiento español cumpliera muchos de sus requisitos. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 139. Hay Postismo como sinónimo de alegría, oponiéndose al pesimismo y destructivismo del dogma surrealista o dadaísta. Amador PALACIOS, “Una meditación desde el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 180. Es más, el Postismo no abjura de la tradición, de la tradición del soneto, de la tradición del romance, dos piezas intensa y perfectamente cultivadas en la producción postista y que no traicionaban el vigor refrescante de su estética. Amador PALACIOS, “Una meditación desde el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 181. Pues realmente fue, más que un ismo, una declaración arquitectónica de la actutud que hay que adoptar tras la polvareda de ismos que se iban agotando o ciertamente lo estaban ya. Amador PALACIOS, “Una meditación desde el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 181. El Postismo, por tanto, en cierto modo es evangélico. Sus manifiestos y sus textos lo son, tal una biblia. En suma, el Postismo no es más que una revelación, verbo de una verdad artística inmarchitable. Amador PALACIOS, “Una meditación desde el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 184. Se proclama la rebeldía de la imaginación, el carácter lúdico de la obra de arte, la necesidad de explorar el mundo infantil (véase aquí la conexión con el teatro de Arrabal) y el valor rítmico y sonoro de la palabra como instrumento de liberación del subconsciente. Si bien su alcance como escuela fue limitado, la función última que desempeñó el Postismo fue revitalizar la cultura y el arte de la España de posguerra en un momento en que predominaba una rígida censura, una preocupación por cánones formales del pasado, en particular el soneto (movimiento garcilasista) y orientación ideológica vinculada al mito imperial (revista Vértice) o angustia metafísica. José Manuel POLO DE BERNABÉ, “El universo poético de Carlos Edmundo de Ory y el Postismo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 163-174 (Cuadernos Hispanoamericanos, nº 335, Madrid, mayo 1978), p. 165. El Postismo hará del disparate un culto y así se sumará al lenguaje disparatado de nuestros moralistas y ascetas de los años áureos y a la prosa disparatada de nuestros predicadores barrocos. Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 76. Postismo y Surrealismo El Postismo se vale principalmente de materiales en buena parte subconscientes, pero a diferencia de aquel ismo [el Surrealismo] selecciona –y ésta quiere ser su divergencia más relevante–, discrimina y ordena los dictados del subconsciente en un mínimo control técnico que impida la disgregación total de los elementos que intervienen en el proceso creador. [...] es un filtrado de los materiales caóticos del subconsciente que se orienta hacia la consecución del goce estético. Desordenar, en suma, el orden; y ordenar –mediante la intervención técnica y el juego– el desorden. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 74. Las dualidades confrontadas podrían resumirse en los siguientes puntos: Surrealismo/Postismo a) automatismo/control; b) escritura automática/poesía; c) misterio/enigma; d) irracionalismo subconsciente/racionalismo subconsciente o consciente; e) abstracción/morfología; forma) fantasmagoría/locura inventada; g) negación de la lógica/lógica de los sentidos (lógica técnica); h) negación de la estética/nueva estética; i) negación de la moral/euforia, alegría. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 76. “Propositions” Sentencias breves o aforismos en clave filosófica y literaria. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 103. [Servían, en el Atelier de Poésie Ouverte] “para dinamizar el pensamiento del grupo, su capacidad analítica y crítica”. Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, “Carlos Edmundo de Ory y el APO”, Actas del Coloquio Dadá-Surrealismo: precursores, marginados y heterodoxos, Universidad de Cádiz, 1986, p. 100. Claude Engelbach las considera como las directrices del A.P.O.: unas directrices entendidas ideológicamente como canalización del sentido de la vida en sus múltiples formas y cuyo sincretismo de pensamiento consiste en determinar una actitud vital determinante y enriquecedora. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 103. Otro de los referentes esenciales de los “aerolitos” lo cons tituye lo que Ory denomina proposiciones, de carácter mucho más afecto a la acción programática –en la vertiente social, moral o poética– que a la contemplación teorética o a la experimentación lingüística. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 310. Prosa Cuando hace prosa, no es ni un virtuoso ni un técnico. Es un demonio, de tan ser humano y, aún así, logra evadirse de lo humano. […] Algo que arde, algo que sufre y goza a un tiempo, algo que, aun en un plan de elevación etérea e incompacta, se sume en las oquedades profundas y sonoras pobladas ya como de mundos anteriores, algo que no es para expresarlo sino para ser visto u oído, es la prosa de este nuevo poeta. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, El español (10-XI-1945). El Ory de [la novela] Mefiboseth en Onou vuelve a confirmar la estética señalada en su obra cuentística y que, en definitiva, da aliento al conjunto de su obra y está en la base de la narrativa de los postistas: una estética de radicalidades vanguardistas y neovanguardistas, en la que el expresionismo supone en ella la raíz primordial de su cosmovisión subjetiva y de su ambiciosa y exasperada escritura. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos E. de Ory, un prosista postista”, Cuadernos Hispanoamericanos, 543, Madrid, septiembre de 1995. (En Carlos E. De Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 239). [Marcel Béalu] afirmaba a propósito de Kikiriquí-Mangó que Carlos Edmundo de Ory pudiera haber nacido muy bien en Praga, como Kafka o Rilke, o en la isla de Mauricio, como Malcom de Chazal. Tales eran sus extrañas configuraciones mentales, necesarias para buscarle nuevos ángulos al vulgar y siempre repetido espectáculo de la vida humana. José Luis CALVO CARILLA, “Carlos E. De Ory, un prosista postista”, Cuadernos Hispanoamericanos, 543, Madrid, septiembre de 1995. (En Carlos E. De Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 220. R Realidad Para él, la realidad es una herencia sorprendentemente compleja y anterior –y un futuro inimaginable e inmortal-. De ahí que sus dos reflexiones más constantes sean el pasado y la muerte. Los sistemas poderosos y la gran poesía se exacerban mutuamente desde una mutua enemistad. La poesía quisiera humanos los sistemas. Los sistemas quisieran sistematizada a la poesía. […] De ahí la realidad de la imaginación. Félix GRANDE, “Carlos, Carlos…”, Prólogo a C. E. De Ory, Poesía 1945-1969. Religión La palpitación existencial y religiosa bulle en él con personal agnosticismo; Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 14. [Los postistas] al integrismo religioso lo dejaron reducido a cierta compostura escéptica y descreída que, como ironiza su primer manifiesto, acercaba al creyente a un otium semejante al “hombre que fuma en pipa” Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 67. Esta posición alternante del sentimiento del hombre hacia Dios [...] –ora vol cándose en el dios infinito, ora haciendo de sí mismo el único dios– [...] Esta alternativa beligerante entre el ateísmo y el cristianismo convive en Ory sin solución aparente. Ambas nociones se mantienen en contradicción constante, como pugnando por restablecerse, abolidas, en una concep ción mucho más plural e indeterminada. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 300-301. Está claro que Ory ha roto con la creencia católica, porque a él no le han gustado los pensamientos demasiado bien troquelados que el catolicismo le impuso. Ory es de los que creen que los extremos, sean estéticos o intelectuales, detienen el pensamiento. Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 79. Romance Posiblemente es en esta obra [Las patitas de la sombra] donde mejor concluyen las máximas del Postismo entendido como locura inventada (Ory) y como culto del disparate (Chicharro), en un intento de parodiar las estructuras y los temas del romancero español desde una contrafactura bufa, estrambótica y grotesca [...] Los elementos formales y temáticos del género romanceril son aprovechados a la manera de un molde o un espejo de superficie cóncava o convexa. Todo ello revierte en una especial deformación de los discursos narrativos romanceriles, los marcos épico-líricos, las escenas dramáticas esperpentizadas, el fragmentarismo tendente al absurdo y los finales suspendidos o truncos. Como es característico en la poética postista, el sonido, impulsado por un ritmo frenético, acaba constituyéndose en el principio rector. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 144. El romance y el soneto pasan a ser campo abonado, en la mayoría de los casos en contravención de estructura y temas canónicos, para la experimentación del juego postista. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 158. S Sagrado En Ory, como en Hölderlin, la poesía es aliento de lo divino que sopla en las cosas, y el poeta, transmisor, receptor de ondas de las fuerzas de la naturaleza, indagación del enigma vital, como en Nietzsche, a través de los caminos secretos del espíritu. Rafael de CÓZAR, “Introducción” a Metanoia, p. 80. Muy poco en la poesía de Ory escapa a esa apertura a lo sagrado entendida como reconciliación con el mythos, con la armónica convivencia del caos original o, si se quiere, con la atracción por su inarmónica belleza. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 255. Ory confiesa su pasión por lo inmediato, y la Naturaleza como objeto sagrado (Diario, 234), reafirmando que la poesía surge de la experiencia. Toda la gran poesía -escribe- es fruto del sufrimiento (Metanoia, 263). Diego MARTÍNEZ TORRÓN, Estudios de literatura española, Anthropos, Barcelona, 1987. (“Carlos E. De Ory: entre la locura y el sueño”, en Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 313). Sensibilidad La verdad es que tenía el don de magnificar cualquier cosa de forma inquietante, un don de poeta. La realidad más banal le producía escalofríos fácilmente transmisibles y conmovedores. Francisco NIEVA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 57-63 (ABC, Madrid, 5 febrero 1989), p. 61. Sexo Así pues, el tratamiento de determinados temas, asuntos y motivos sexuales, eróticos y amorosos que encontramos en esta escritura poética, vinculado a veces a lo subversivo y a lo macabro, representa, en cualquier caso, la puesta en tela de juicio de un orden institucional y de un sistema de poder dominantes y hegemónicos, la crítica y la condena de unos procesos de industrialización que han convertido el sexo y el placer en actividades de consumo colectivo. Alfredo SALDAÑA, “Carlos Edmundo de Ory: erotanatografía”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 296-297. Simbolismo Se hace cada vez más plausible el interés del poeta por dotar a sus preocupaciones de una mayor dimensión simbólica, en su caso preferentemente unida a claves culturales de origen filosófico, religioso o sagrado. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 160. La poesía, antes que nada, tiene un sentido mágico y trascendente. La forma en que el poeta presenta esta realidad misteriosa es mediante el uso del símbolo. […] Todo el poema se constituye en un único y sólido símbolo. El discurso mental que se encierra tras una versificación de delicada y engañosa musicalidad es en esencia arquetípico. Ory usa su mente simbólica, su razonamiento más primitivo y tribal cuando salmodia y entona sus sílabas de hechicero, de hombre-medicina. Rafael RAMÍREZ ESCOTO, “La ascensión de Kundalini: el misticismo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 321. Sinceridad Este poeta, que tiene la originalidad fundamental y simple de ser sincero. La poesía de Carlos Edmundo de Ory trata siempre de “decir” algo, de expresar sentimientos. No es un preciosismo narcisista, ensimismado, sino un atentado directo al corazón, huella aguda y penetrante, de pulso vital y humano. Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Carlos E. de Ory: “Entre la locura y el sueño”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 304-315 (Diego MARTÍNEZ TORRÓN, Estudios de literatura española, editorial Anthropos, Barcelona, 1987), p. 305. Sincretismo estilístico De este legado surreal procede indudablemente su afección onírica, que unida a su aspiración visionaria asimilada al romantiscismo y al simbolismo, cuaja en la singularidad edmundiana, esto es: en un decir “lleno de encadenamientos enumerativos y anafóricos y lleno de juegos aliterativos y quebrantamientos sintácticos tan próxi mos a Ramón”. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 12. (Cita: Julio LÓPEZ, “Carlos Edmundo de Ory, uno y vario”) La nómina emergente de autores hispanoamericanos, modernistas y decadentes. Serán ellos los que afianzarán los gustos poéticos de Ory en lo que el propio poeta entiende como su incipiente “materia subversiva, vitalista, individualista y existencial” […] Con los años, su afección por los escritores pesimistas, por los poetas de la soledad y de la muerte, no hará sino acrecentarse. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 30-31. Los procedimientos casi siempre desembocan en formas donde prima el juego lingüístico o greguerizante, lo filosófico –tocado muchas veces con derivaciones hacia lo gnómico– y lo lírico. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 311-312. Ory es una mezcla apoteósica de la fuerza conceptista de Quevedo, de la endemoniada y cruel ternura de Vallejo, de la desesperación de los ‘malditos’, de la imaginación de los surrealistas y, además, Ory [...] Hay severas raíces de los metafísicos ingleses, de los malditos, de los surrealistas franceses, de los clásicos españoles. Félix GRANDE, “Este poeta no necesita presentación” Un sincretismo de tendencias que tratan de dar cauce a un raudal de sensaciones y de intuiciones, de unas formas concretas de sentir la vida y la existencia a lo largo del tiempo van buscando un desarrollo intelectual teórico y que se suceden, a veces vertiginosamente. Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, PONT, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 288. Sociedad Al compromiso social, huyendo de urgencias políticas, le da una dimensión que acerca el desamparo humano al concierto metafísico Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 14. He aquí el poeta del desecho. Es obvio que su testimonio se haga copartícipe de una parte muy especial del mundo que le ha tocado vivir: el mundo de lo oscuro, de lo bajo, de lo subterráneo, de lo marginal. Rodeando esta pequeña parcela, permanece omnipresente el mundo institucionalizado, con sus leyes y sus condicionamientos sociales. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 240-241. Queda claro que el poeta se sitúa en el centro mismo de la contradicción hombre/sociedad. Vida y poesía son para el poeta intercambiables [...] Ory se repliega en sí mismo y delimita su entorno, se desnuda de las adherencias que le son ajenas y, una vez configurado en su hombre interior, se expande sobrepasando la pura apariencia. La sumisa ima gen del poeta público queda hecha pedazos. Sin duda, buena parte de la afección poética edmundiana por la patología social de los marginados proviene de este ámbito contradictorio. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 273. La distorsión humorística es utilizada por el poeta como manifestación de disconformidad con el orden establecido del mundo que le rodea. Un mundo que queda reducido a pura comedia grotesca, absurda, extravagante, ridícula, irónica mente melodramática y monstruosa. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 331. Soledad En soledad se ponen en orden los sentimientos e ideas […] Una toma de posición rilkeana de recogimiento interior donde el escritor se enfrenta a sus demonios. Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos E. de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 204. La recurrencia del tema de la soledad se manifiesta como emanación de la crisis amorosa y existencial. La sensación de aislamiento conduce al extravío, la confusión y el ensimisma miento nihilista. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 136. La evocación radical de la soledad interior (la vivencia interior o erlebnis) frente a un mundo exte rior sentido como vivencialmente ajeno. [...] En esa soledad interior, los estigmas de la tempora lidad adquieren su pleno reflejo en el imperativo cotidiano y en la conciencia del desnivel existencial del hombre ante la sucesión mecánica y monótona de los días. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 169-170. La soledad aparece así como necesaria para la trascendencia hacia los niveles profundos de la conciencia (los estados del hombre en los Upanishads hindúes), para la aspiración del conocimiento. Rafael de CÓZAR, “Carlos E. de Ory: evolución hacia el interior”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 144. El tema de la soledad también es recurrente en el libro [Los poemas de 1944], esa crisis amorosa y existencial le lleva a un estado de aislamiento donde el poeta profundiza en sus sueños dolorosos y temores más profundos. Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 203. Soneto En el libro Versos de pronto [de Ory] halláis un soneto –”Soneto para algunas sensibilidades” (que así lo tituló el autor)- en el que la danza y la luz llevan al poeta a un paroxismo tal de gozo que la técnica puede verse, ya como resultado del diapasón imaginativo, ya como causa de la expresión que en estos versos llega a ser puramente eurítmica. / El fenómeno anímico, el despertar del “pathos”, lo que en palabras pobres, y para entendernos, suélese llamar el motivo, queda supeditado a la abstracción poética pura. […] El poeta no expresa sus sentimientos por medio de palabras –con todos sus consabidos accidentes fonéticos y emotivos-, sino que, por el contrario, de su “cantar” nace el sujeto, el sentido, que, por lo mismo, resulta oculto. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartilllo”, El español (10-XI-1945). [Desde los orígenes de los sonetos incluidos en la primera entrega de Ory, publicada en la revista Fantasía con el título de Versos de pronto (1945)], la base barroca de los sonetos es muy significativa en cuanto que su condición literaria revela indicios de procedimientos de la elocutio barroca que van a constituir la trama expresiva del Postismo. Víctor GARCÍA DE LA CONCHA, La poesía española de 1935 a 1975 (II), Cátedra Madrid, 1992, pp. 712-715. El soneto es la estructura maestra que con carácter de totalidad y de autodefinición sella su pensamiento poético. El mismo poeta sentencia dicha condición en las palabras prologales de Soneto vivo: “Hablemos del origen cósmico del soneto. Tres cosas mueven su libre albedrío: su recámara, su ser infernal, su clave antigua. La recámara es el misterio; la clave es la estructura insobornable; el ser infernal quiere decir el donaire, el maquiavelismo, la cápsula ígnea, el feroz secreto, el Finisterre de las Aves Fénix, el quid divinum, el acrisolado barniz, el celestial pasatiempo…” Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 163. [En 1966 declaraba Ory a Arturo del Villar]: “Mis sonetos siempre conservan la estructura clásica, pero su contenido es vanguardista”. Arturo DEL VILLAR, “Con el poeta Carlos E. De Ory” (entrevista), Alerta, Santander, El romance y el soneto pasan a ser campo abonado, en la mayoría de los casos en contravención de estructura y temas canónicos, para la experimentación del juego postista. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 158. En el soneto, o mejor aún, en su personal manera de en tender el soneto [...] encuentra Ory la estrucura maestra que con carácter de totalidad y de autodefinición sella su pensamiento poético. […] Sólo desde el dominio de la forma son previsibles y comprensibles las continuas contravenciones del modelo por parte de Ory [...] La simbiosis entre lo clásico y lo nuevo ha sido siempre una constante medular de la poesía de Ory. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 162-164. La lógica del delirio, el irracionalismo postista, confieren al molde clásico del soneto un ritmo peculiar, dotándolo de un carácter moderno, a medio camino entre la maldición y el sarcasmo. Diego MARTÍNEZ TORRÓN, “Autobiografía en sonetos” Ory nos está instando a reconducir el soneto al margen de los esquemas dominantes heredados de la tradición estilnovista y petrarquesca; nos está diciendo, en definitiva, que su aparente arbitrariedad no es otra cosa que búsqueda de libertad de creación. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 165. En los sonetos de Ory todo límite estruc tural, morfosintáctico o semántico, viene dado por el propio grado de complicación interior del poema. Truncamiento e interpolación, los dos agentes expresivos y estructurales deter minanes de los sonetos edmundianos, son únicamente posibles desde una constante perspectiva de movimientos. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 166. La tensión que se establece entre su sentido de lo cósmico y el sentido trascendente de la forma del soneto, produce un movimiento incesante a lo largo de los versos que no altera para nada el equilibrio formal del poema. Leopoldo AZANCOT, “Los sonetos”, Indice, 185, junio de 1964 Lo vario y lo uno conforman la medida del soneto oryano; una medida que más que universo finito es propuesta meta física y conjunción abierta con lo cósmico. [...] el espejo aparentemente unitario, con la forma del soneto como estructura trascendente, de un universo donde el poeta proyecta la imagen cambiante del mundo Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 167. Su personalidad, compuesta de desgarro, en alguna ocasión recuerda el tono de los poetas malditos: gracia, muvimiento de espíritu, boutade, aroma de hombre libre y sincero. M. JIMÉNEZ MARTOS, “Los sonetos de Carlos Edmundo de Ory”, La Estafeta Literaria, 291, Madrid, 9 de mayo de 1964. El soneto queda configurado como el escenario donde se unifica la conciencia dispersiva de un pensamiento decididamente barroco. En su flujo y en su reflujo, en su inmanencia y en su trascendencia, el poeta proyecta la imagen cambiante del mundo en un juego de luces y sombras en el que el yo poético es puesto continuamente a prueba al unísono con la provisionalidad del lenguaje. Jaume PONT, “El anillo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 130. Sublimación Ory se servirá del tercero de estos elementos, la sublimación, para hacer recaer en él la relación conflictiva del poeta en su mundo y la justificación de su andadura. En este contexto [...] se correlacionan lenguaje poético y sentimiento subjetivo Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 98. Convencido de que la actividad creadora va unida a un estado catártico del poeta y a su correspondiente sublimación mística Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 102. Sueño Ory va más allá, al sueño conmovido que hereda de la realidad la técnica y el llanto. Nos preserva de contaminaciones al hablarnos iluminadamente de los tres opunbtos relacionados con el centro de la voluntad: el soñar, el sentir y el ver. Como de un cesto oloroso extrae la teoría de la praxis del soñar, cuyo ejercicio anterior estriba en armar los sueños. Antonio HERNÁNDEZ, “Carlos E. de Ory, en su carroza de sueños”, Nueva Estafeta, 40 (marzo 1982), en Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 70. Una motivación poética que tiene uno de sus móviles fundamentales en la intuición de lo sagrado. En ella descubre el poeta la realidad terrible de lo monstruoso, los sueños y traumas larvados del subconsciente. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 254. El tema del sueño, otro de los grandes campos de los poetas surrealistas, es ampliamente tratado por Carlos Edmundo de Ory que ve en el mundo de lo onírico una forma de analizar el trance de su propia expriencia. Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 210. En el ámbito de lo soñado se pierde toda noción de tiempo y espacio real a fin de utilizar las facultades creadoras de otro espacio y de otro tiempo: el subconsciente. De ese universo que desborda los límites de la razón, el poeta literaturiza sus formas perceptibles y las activa en el texto, sustituyendo la vieja creencia de la filosofía y la psicología clásicas, que consideraba a la conciencia como la esencia misma de la vida psíquica, por aquella que únicamente ve en ella una cualidad, entre otras muchas, de las que esta misma vida psíquica puede tener. Dos estados en apariencia tan contradictorios, como son sueño y realidad, se resuelven en aquella pretensión bretoniana de una especie de realidad absoluta o de suprarrealidad. Escritura y sueño pergeñan la expresión de un deseo jamás realizado. [...] A través de una complicada elaboración onírica consistente en una transformación de ideas en sucesos alucinatorios, Ory vislumbra la exigencia de ese deseo en la instancia visionaria [...] / Los dos métodos de acceso expresivo a esa instancia no distan demasiado de las correspondencias analógicas entre mundo y trasmundo de la estética simbolista o de los modos de representación del surrealismo. […] Esta anuencia crítica [la asociación de los fenómenos del delirio] fundamenta los estados oníricos de la poética de Ory desde dos órdenes yuxtapuestos: la perspectiva estética que tiene en su centro a la imaginación, la facultad positiva que determina las tramas oníricas y su traducción en imágenes; y la perspectiva estética que abraza la contemplación del sueño como liberación, como génesis de un mundo en otredad y, subliminalmente, como medio de huida de una realidad inmediata insoportable. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 261-263. Lo común de esta búsqueda es su carácter transitorio, momentáneo: liberado de sujeciones telúricas, y catado el más allá visionario siquiera por un momento, el poeta desciende de nuevo a sus límites terrenales. La creación “en el sueño” se convierte así en llave de una realidad consciente [...] La finalidad y su objeto son siempre los mismos: la transgresión de lo prohibido. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 265-266. La recurrencia simbólica al sueño se argumenta como una aspiración que apunta hacia un conocimiento superior. La visión de este conocimiento casi siempre se esboza desde dos actitudes: la primera como eco de estados anteriores a la consciencia separada del individuo, [...] y la segunda como símbolo de un mundo ideal donde conforma su expresión el subjetivismo absoluto. […] Pero contrariamente a la traducción negativa de los motivos arquetípicos de esa simbología nocturna poblada de fantasmas, nunca deja de latir en Ory el contrapunto problematizado de un sueño vivido como aspiración lumínica o, dicho de otro modo: no el sueño tal como es, sino transfigurado a la luz de la consciencia. [...] Sueño y vigilia se correlacionan en pura alternancia dialéctica. En latente espera, el estado de vigilia no hace sino confirmar que la claridad se encuentra del otro lado Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 268-270. Es precisamente la instancia onírica la que hace posible, empezando por el mismo lenguaje y la percepción visionaria de realidades nuevas, la argumentación del imposible. […] Soñar es amar desde la convicción de que con ello [...] se atenta contra la estabilidad del mundo visible. Esta visión dual, en plena consonancia con la poética visionaria de la modernidad posromántica y con el pensamiento surrealista, se integra desde diversas perspectivas en la actitud sobrehumanista Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 301. El tema del sueño, otro de los grandes campos de los poetas surrealistas, es ampliamente tratado por Carlos Edmundo de Ory que ve en el mundo de lo onírico una forma de analizar el trance de su propia experiencia. Vía de conocimiento y revelación de otros universos: imaginados –sin leyes ni normas racionales-, los sueños del poeta gaditano se colman de seres y objetos surreales. Francisco RUIZ SORIANO, “Una fecha clave: Ory y Los poemas de 1944”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, p. 210. T Técnica Metro y rima eufónica como recursos experimentales, principio neológico de la palabra, lógica del absurdo, asociación fortuita del mundo real y el mundo onírico, contradicción y simbiosis entre lo sublime (sublimación del feísmo) y lo grotesco (degradación del ideal). Todas ellas comportan, según la máxima postista, la negación del racionalismo absoluto en poesía y, en su reverso, la negación también del automatismo psíquico puro. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 75-76. El juego de letras, la aliteración, la jitanjáfora, es así un elemento fundamental en la técnica postista, obviamente muy alejada de la escritura automática del surrealismo. Rafael de CÓZAR, “Notas sobre la literatura andaluza y el Postismo”, p. 49 Temática Carlos Edmundo de Ory es uno de los mejores poetas del erotismo en la actual poesía española. Poeta también del dolor y de la soledad, del humor y del patetismo, de la ternura y de la provocación, lleva en su creatividad una continua armonía de elementos, aparentemente antagónicos, que provienen del sincretismo de su pensamiento. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 14. Tiempo El dolor [en Ory] proviene de la conciencia angustiosa del paso del tiempo. Antonio PÉREZ LASHERAS, “El exilio del tiempo en la poesía de Carlos Edmundo de Ory”. El centro permanente de una temporalidad sentida como objeto inaprensible y desengañado. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 125. Libro de tanteos, de pálpitos e inseguridades, Ory apostaba en Versos de pronto, desde la conciencia de la finitud, por la búsqueda y la definición de su presencia en el tiempo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 130-131. Guiado exclusivamentre por su instinto de supervivencia, busca en el orden, quizás arbitrario, con que las presencias que recorren su universo se le aparecen, un medio de insertar el tiempo de todos en la eternidad, para hacerla más habitable. Leopoldo AZANCOT, “Dos Carlos”, Litoral, 19-20, abril-mayo de 1971, p. 60. La alteración del espacio se correlaciona con la alteración del tiempo, en tanto que éste no tiene otra virtualidad que la emanada del mundo del subconsciente. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 134. Vida y poesía designan una misma búsqueda: la lucha constante de aprehender mediúmnicamente –desde el estadio en que se cruzan el tiempo no cronológico, el no-tiempo, y el ahora, la historia- lo inefable místico de esa zona sagrada que ha sifo el objetivo primordial de toda la poesía contemporánea desde los grandes románticos alemanes. Alfred SARGATAL, “El Diario de Ory”, Tele-Exprés (3-III-1976). He ahí el tiempo del poeta: tiempo de contradicción y tiempo de revelaciones. ¿Y el lenguaje? Sin duda acaba constituyéndose en su revelación máxima. Las marcas tem porales del lenguaje poético de Ory adquieren signo mayor en una mutación constante. Los tiempos verbales son intercam biables Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 279. Pasado, presente y futuro dejan de ser puntos de referencia absolutos; una acción que tendrá lugar en el futuro es proyectada hacia el pasado y modifica el presente: éste desaparece, y ayer, y hoy, o mañana o nunca. ¿Cabría reflejar de otro modo la realidad espiritual de un universo que perdura interminablemente en el instante mismo de la creación? Leopoldo AZANCOT, “Don Carlos”, p. 59 Tradición Realmente Ory, tan difícil de encasillar dentro de la pura tradición española, es hombre tan antiguo como moderno. Aunque su orientalismo de última hora le oponga a lo judeo-crisitano hay en él un desasosiego, un nomadismo espiritual y físico que me hace pensar que es hijo de la mágica estirpe mediterránea que engendró la Biblia, el Zohar y otros libros no menos inquietantes. Cristóbal SERRA, “Carlos Edmundo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 73-81 (Ínsula, nº 511, Madrid, julio 1989), p. 75. V Vanidad No llevemos tan en palmitas a este pequeño endriago de la poética española. Ya bastante creído se lo tiene él, caso patológico de repugnante vanidad. Digo patológico porque, como los enfermos mentales, los alucinados y los pobres mentecatos, él no se da cuenta de su maravillosa inmodestia. Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, ed. coord. por Jaume PONT y Jesús FERNÁNDEZ PALACIOS, pp. 17-36 (El español, Madrid, 10 noviembre 1945), p. 35. Vanguardia Aunque Ory deteste la palabra vanguardia, por entender que él, poeta de la estirpe maldita de los Kafka, Artaud o Vallejo, está al margen del dogmatismo revolucionario, no es menos cierto que la clave de aquella ruptura a la que en 1945 se bautizó como Postismo, de la que él fue uno de sus máximos exponentes, se armoniza en nombre de la vanguardia y de los ismos más significativos de este siglo. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 9. Siguiendo la estela de las palabras en libertad futuristas y la exaltación del azar y del juego de dadaístas y surrealistas, Doblo hablo es una experiencia disonante y sin parangón en el contexto de la poesía española de los años cuarenta. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 159. Verdad poética Es un poeta en la condenación, atacado de neurosis fértiles y en vías siempre de descubrir la verdad poética que se oculta en lo cotidiano ordinario. Lasse SODERBERG, “Desarraigado, errante y temeroso”, en Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 40. Un concepto de verdad poética que para el poeta, abandonada la esfera de percepción lógico-intelectiva, únicamente podrá ser abordada y percibida a través de la imaginación. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 99. Como intermediario entre la verdad y la vida, el poeta sitúa la realidad de su escritura. Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 250. Versos de pronto

De Carlos Edmundo de Ory no hay que entender las cosas. Hay que amarlas o no amarlas. U os cogen y se posesionan de vosotros o maldita la falta que hace que tratéis de entenderlo. A veces él se da entero; hace de su carne un amasijo y os la presenta hebra por hebra ya sin huella de pudor, como impúdico parece todo lo que se presenta todo. [A propósito de Versos de pronto].

Eduardo CHICHARRO, “Carlos Edmundo a machamartillo”, El Español, Madrid, 10 de noviembre de 1945. (En Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 27).

El salto cualitativo respecto a sus poemas juveniles, incluido el desapego retórico por los clichés modernistas, es más que ostensible. [...] / Neorromanticismo, agonismo existencial y religioso, y expresión rescatada de los modelos de nuestro Siglo de Oro, se alternan en el discurso sin poder evitar ni los tópicos petrarquistas, por un lado, ni los ecos tremendistas por otro.

[…] Oscila entre el monotema del amor, concebido como tensión entre lo espiritual y lo carnal, y el trasfondo barroco de la temporalidad humana como marco reflexivo del desengañado destino del poeta.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 122-123.

Videncia

Ory usa su mente simbólica, su razonamiento más primitivo y tribal cuando salmodia y entona sus sílabas de hechicero. La curación del alma, de su propia alma, es el fin último de su poesía.

Rafael RAMÍREZ ESCOTO, “La ascensión de Kundalini: el misticismo de Ory”, Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra, p. 321.

En nombre de la imaginación creadora y de sus oficios más recónditos (magia, misterio, aliento sagrado), la poesía de Ory está siempre dispuesta a intuir aquellos mundos extraordinarios que habitan más allá de las cosas sensibles o a desvelarnos las maravillas latentes de lo cotidiano ordinario.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 15.

La poesía entendida como acto de fe y pasión, como profetismo y religiosidad.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 98.

La nueva poesía introrrealista fermenta en un sueño visionario que tiene su singladura previa en la percepción sensible y el entusiasmo sensualista.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 100.

Los poetas profetas, visionarios y hechiceros; es la voz de todos y de nadie, fuerzas ocultas mueven la mano del poeta [...] Su reino no es de este mundo –el cotidiano de los hombres–, en absoluto y vivo desorden ordenado, y que impide al artista o al poeta [...] llevar a cabo la suplantación del tiempo lineal del progreso y de la historia por el tiempo instantáneo del erotismo, el tiempo cíclico de la analogía o el tiempo hueco de la conciencia ucrónica (O. Paz).

Alfred SARGATAL, “El Diario de Ory”.

Cualquier idea, cualquier hecho psicológico o fisiológico, tiende a trasmutarse en virtud de una voluntad mágica orientada a leer el aquí y el ahora en términos simbólicos y espirituales. [...] La magia deviene el arte capaz de domeñar, a nuestra voluntad, el mundo de los sentidos. Este principo volitivo no abraza solamente “el ser”, sino, por encima de todo, el “cómo debiera ser” según la aspiración del poeta. [...] Siguiendo su estela [de Novalis], Ory intenta acuñar su pertenencia a aquella estirpe de poetas que se encierran en sí mismos y trabajan en la creación de su propia esfera, de su mundo, negando con su actitud –aun­que históricamente pueda ser tildada de anacrónica o decadente– la historia que les rodea: porque la historia –como sentencia Walter Muschg y recuerda Ory en el ensayo citado– es para ellos “monotonía eterna sobre la cual se eleva lo imperecedero”. Nada, sin embargo, tan vacío de certezas como lo imperecedero. Lo esencial de la poesía de Ory procede de esa conciencia de inseguridad respecto a la naturaleza de lo anhelado.

[…] Muy poco en la poesía de Ory escapa a esa apertura a lo sagrado entendida como reconciliación con el mythos, con la armónica convivencia del caos original o, si se quiere, con la atracción por su inarmónica belleza. [...] La vinculación con ese “otro” espacio se afirma en el acto de la palabra y en el principio de la simbólica ocultista: “todo es verbo”. Por encima del concierto temático, predominan entonces las claves proféticas y los formularios gnómicos.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, pp. 254-255.

Fuego, aire, tierra y agua se desgranan en representaciones analógicas, alegóricas o simbólicas atravesadas a menudo, en clave meta poética, por los referentes de la música y de la poesía. [...] trasfondo simbólico [...] que tiende al desvelamiento órfico de lo primordial y a su acorde/desacorde visionario. Esta función de desvelamiento correlaciona la actitud visionaria edmundiana con la lucha perma nente entre el sentido interior y el sentido exterior y, por extensión, con sus constantes apelaciones al proceso dialéctico del binomio luz-oscuridad. [...] / se mezclan, sin solución de continuidad, lo concreto y lo abstracto, el mundo material y el mundo espiritual, lo vivido y lo soñado.

[…] Hay en la poesía de Ory un permanente tour de force por los estímulos naturales [...] proyectados hacia el plano de la mente, y viceversa. En ese vínculo, atravesado de correspondencias y alegorías, de símbolos y sinestesias, de imágenes y metáforas tensadas al límite, lo que se pone de manifiesto es una acuciante necesidad de expansión y de significado multidimensional. Y, por encima de lo multiforme y proteico, renace el estatuto de una visión poética basada en la contradicción.

[…] La concepción objetualizadora de las esferas del pensamiento y del sentimiento (amor, angustia, tiempo, dolor, etc.). Estas no se sienten como algo etéreo y vago, sino como presencias materiales en muchos casos iluminadas por la falacia patética y por extraños poderes fetichistas [...] / Complementariamente a la concreción corpórea de los conceptos abstractos, Ory establece a menudo un movimiento extensivo de numerosas metáforas encadenadas en las que, por el contrario, se pasa de lo concreto a lo abstracto.

[…] El encadenamiento visionario constituye una formulación característica cuyo fundamento se asienta en una realidad polisémica, inestable y paradójica, sujeta, por tanto, a una continua mutación de planos.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 337-339.

En la adecuación entre la palabra y el objeto aludido, con la realidad en suma, se produce un desplazamien to de esta última hacia lo irreal subjetivo, de tal modo que el equilibrio entre el contenido de la expresión y el modo de la expresión es substituido por el predominio de este último.

Jaume PONT, La poesía de Carlos Edmundo de Ory, p. 342.